¡Los otros! Son el infierno, ya es sabido, y los que nos llevan a preguntarnos por qué andamos teorizando tanto en las novelas sobre narradores nada fiables, o fiables a medias, si no acabamos de saber nosotros nunca quienes somos.
¿No era esto lo que insinuaba o, mejor dicho, gritaba a voz en cuello aquel solitario al que, una noche, vi en Barcelona en lo alto de la calle Verdi, gritando con una naturalidad que aturdía: ¡No soy nadie, nadie! ¿A quién quería impresionar? ¿Al universo que seguía haciendo lo suyo?
Enrique Vila-Matas, El universo haciendo lo suyo, El País, 23/06/2026
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