martes

Moños de peluquería

No es posible consolar a unos padres cuya hija a aparecido en la orilla del río con la cara hinchada y con las piernas marcadas por las dentelladas de los lucios. 

No es fácil entrar en su casa, aceptar un café en una taza barata y echarse una cucharada de azúcar blanco, y remover como si nada hubiera pasado, como si la vida pudiera seguir.

No es justo mirar las fotos del álbum familiar donde hay sonrisas, trajes recién estrenados, corbatas de colores, vestidos escotados, moños de peluquería.

Nazaré Lascano

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