martes

Quedar en paz

Darío pudo verse en medio de la calle, apenas dieciocho años, corriendo detrás de alguien. Sintió dentro del pecho el calor y el aire entrando con dificultad en sus pulmones abrasados, después ese dolor en el abdomen que siempre aparecía en medio de una carrera, y la parada jadeante y decepcionante.

No sabía por qué ni detrás de quién corría, pero si reconoció la derrota. Se dio cuenta de que durante años la había romantizado, pero ahora que estaba muerto y volvía a sentir todo el tiempo en uno supo que siempre tuvo dentro esa amargura. 

Hasta que no terminara la carrera no quedaría en paz.

Nazaré Lascano

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