En la obra de teatro que se representa sobre sus cabezas todo va muchos más deprisa. Cualquiera puede entender que en una representación se necesita más velocidad, todo tiene que estar comprimido y, para logarlo, se utiliza la magia de la elipsis.
Gracias a la última elipsis el personaje de Yurineva ya está en casa del inspector, después de que los dos se encontraran en medio de la lluvia. Ella está deseando quitarse la ropa para él, pero sabe que si lo hace descubrirá su tatuaje y con él su secreto, por su parte el inspector también la desea, pero sabe que si ve su tatuaje tendrá que detenerla.
La única solución posible es que se mientan, que eviten mirarse, o utilizar otra elipsis en la que los veamos en la siguiente escena sin saber qué ha pasado.
Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas
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