Entre las cualidades de ciega de Amparo estaba el dormir siempre con la cabeza hacia el norte, beber agua mirando al fondo del vaso, escuchar palabras sin imaginarlas escritas o ser capaz de sentir placer en el espacio que queda entre dos susurros.
Entre los defectos, una sonrisa estúpida congelada en sus labios tras una borrachera de champán.
Nazaré Lascano
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