A mí me gustan las tormentas. Cuando llueve hay charcos. Me gusta pensar en lo que se rechaza como algo posiblemente deseable.
Me niego a aceptar el credo, la dictadura de lo bueno, de lo bonito, de lo alegre. Si tiendo a poner la mirada en un charco con respecto a un río, es solamente por una cuestión de justicia.
Camila Cañeque
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