Entre los cuatro y los siete años le dibujaba bigotes y gafas a todos los personajes que aparecían en las revistas que había en casa.
A los ocho les pintaba flores (girasoles, pensamientos y margaritas) en las manos, a los nueve años tupés y melenas, y a los diez empecé a pintarles pechos (enormes y pequeños) y penes (enormes) tanto a hombres como a mujeres.
Entre los doce y los catorce, sin dejar del todo los pechos y los penes, les dibujaba alas y, en ocasiones, cuernos.
Después me avergoncé por haber estropeado tantas fotos y empecé a escribir y a disfrazar a mis personajes en cuadernos cuadriculados y folios en blanco.
Hoy he vuelto a los bigotes y las gafas.
Nazaré Lascano
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