lunes

Sin mirar a los lados (Archivo)

Lucía Monsalvo pasaba las noches sentada en el alféizar de la ventana que daba a la calle. En invierno la condensación hacía que se formaran gotas de agua y que se empañaran los cristales. Lucía retiraba la humedad con el dorso de su mano y dibujaba unas gafas en medio del cristal que le permitían mirar hacia fuera.

Cuando había bebido lo suficiente, Lucía veía a su padre que volvía caminando de donde vienen los que se suicidaron por culpa del juego. Su viejo pasaba debajo de la ventana y continuaba su camino sin mirar a los lados.

Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas

No hay comentarios: