viernes

Dejar de querer

Supe, desde muy pequeña, que es imposible conocer a alguien. 


Por las tardes, cuando volvía del colegio miraba a mis viejos y sentía que no los conocía. 


Mamá delante del televisor, a veces dormitando a las seis de la tarde, y otras veces desaparecida, pasando la tarde fuera y volviendo a casa deprisa, a la hora de hacer la cena. O papá entrando al apartamento silbando, con las llaves del coche tintineando en sus manos, y más tarde hablando por teléfono en voz muy baja.


No sabía nada de ellos, dónde estaban, qué pensaban, que habían querido, que habían dejado de querer.


Nazaré Lascano

No hay comentarios: