Snail Girl dibujaba de forma maravillosa en el vaho de los cristales. Con el dedo índice daba forma a rostros de héroes, animales fabulosos, castillos y catedrales inventadas.
Le gustaba porque sabía que duraba poco tiempo, pero siempre quedaba una marca, un rastro mínimo que hacía emerger el dibujo en el momento menos pensado.
Terry Salgado
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