viernes

Proximidad de la noche

En esto se oyeron los temibles truenos de la tempestad que no había permitido la salida de la flota y empezaron a caer gotas de lluvia. 

Al principio estas gotas aumentaron la fuerza de la hoguera e hicieron que las llamas comiesen enteramente los pies y los brazos de la bruja, pero cuando el agua cayó a torrentes la hoguera empezó a amortiguarse y la bruja quedó libre de las llamas. Pero ya no era una bruja. Era media bruja. 

Se veía que estaba viva, pero se comprendía que no podía vivir. Ella, sin embargo, no moría. Conservaba los ojos abiertos y no cesaba de mover los labios como si rezara...

Los verdugos se apresuraron a encender otra vez la hoguera y luchaban contra la lluvia, pero pasaron más de dos horas sin poder conseguir que la bruja ardiera. Ya se aproximaba la noche y aún faltaba otro reo.

Carolina Coronado, La Sigea

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