Me admiraba el sentido del equilibrio de Snail Girl.
A veces, cuando paseábamos, ella caminaba por el bordillo de la acera sin ni siquiera mirarlo y sin caerse una sola vez.
— ¿Podrías caminar por una cuerda floja?
— ¿Cómo floja?
— Una cuerda tensa, atada por sus dos extremos por la que se pasa haciendo equilibrio?
— ¿Caminado sin más?
— Claro.
— Si es caminando no hay ningún problema ¿no?
— No sé, yo no podría hacerlo.
— ¿Tú no podrías caminar sobre una cuerda tensa?
— Creo que no.
— No puedo creerlo.
Lo intentamos, una mañana bajamos al parque y atamos una cuerda elástica entre dos álamos blancos. Primero subió Sanil Girl, que caminó sin problema, sin mirar hacia abajo y sin darle importancia. Después lo intenté yo sin conseguir dar un solo paso.
Snail Girl no podía entenderlo y estuvo un tiempo pensando que le había tomado el pelo.
Terry Salgado
No hay comentarios:
Publicar un comentario