No haber nunca sido
Si no fuera por esa estúpida nostalgia de su cuerpo (con actos sublimes como respirar, llorar, tocar, sentir frío o calor) Darío Varona podría asegurar de forma rotunda que era mucho mejor estar muerto o, mejor aún, no haber nunca sido.
Nazaré Lascano
No hay comentarios:
Publicar un comentario