El día anterior a su muerte mi padre estuvo en casa.
Mamá lo llamaba cuando necesitaba hacer algún arreglo, y ese día estuvo reparando la lavadora y colgando dos cuadros que llevaban varias semana apoyados en la pared, desde que pintaron el salón.
Creo que hizo algún arreglo más, que mamá le puso un café con leche, que hablaron un rato sobre cosas intrascendentes, que le preguntó sobre mí y que cuando terminó se fue con su caja de herramientas.
Es terrible ir a casa y ver la lavadora dar vueltas y los dos cuadritos perfectamente alineados en el salón.
Nazaré Lascano
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