Hay personas que cruzan la calle con pequeñas tormentas meteorológicas alojadas en el interior de los huecos de la calavera.
Uno las ve detenerse ante un escaparate o consultar el móvil en un semáforo y piensa que llevan una existencia razonablemente estable, pero quizá detrás del hueso de su mejilla izquierda esté descargando una borrasca de baja presión.
Juan José Millás, No sabemos gran cosa, El País, 31/07/2026
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