Hubo un hombre afortunado en un país lejano. Le tocó una altísima suma de dinero en un sorteo de lotería.
El hombre fue muy feliz hasta que fue a cobrar su premio y le explicaron que ese sorteo era tan extraordinario que no había dinero suficiente para pagarle. "Páguenme menos", dijo entonces el hombre afortunado, pero los responsables del sorteo no podían permitirse esa vergüenza. "Es mucho más digno no pagarle nada".
Y el hombre pasó de sentirse afortunado a considerarse íntimamente extraordinario.
Terry Salgado
No hay comentarios:
Publicar un comentario