Cuando no tiene más remedio que pasar a un cuarto de baño Luis procura no mirarse en el espejo. Si lo hace ve sobre el lavabo la imagen de un idiota, un intruso, alguien sin el suficiente arrojo como para acostarse con una mujer por dinero.
La situación llega al límite si en medio de las dudas la mujer llama a la puerta preocupada.
— ¿Estás bien? ¿Pasa algo?
Entonces Luis responde con voz hueca y se oye como si fuera otra persona, evita mirarse y sale a escena oliendo a limpio.
Terry Salgado
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