viernes

Paloma I

En enero, un día sin apenas frío quedó en una cafetería del centro con Paloma. Se dio cuenta por sus mensajes que era muy desconfiada, pero aquello formaba parte del juego, usó varios nombres, cambió la cita dos veces y llegó al bar con gafas de sol y un pañuelo de marca cubriéndole la cabeza. 

Enseguida supo que era ella, pero disimuló y le pidió una napolitana al camarero porque tener algo dulce en las manos siempre da confianza a la otra parte.

Paloma se quedó un instante en la puerta, respiró hondo, entró y se colocó en una esquina de la barra, justo en el lado contrario en el que desayunaba Luis. 

Tardó unos minutos en acercase, era ella quién tenía que tomar la iniciativa porque se suponía que Luis no la conocía y ella le había pedido que se identificara con un plumas de color rojo.

— Disculpa ¿eres Luis?

Luis dejó la napolitana en el plato, junto a la taza de café, se limpió las manos con una servilleta y alzó los ojos hacia Paloma.

— Hola Paloma. ¿Qué te apetece tomar?

Terry Salgado

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