La cara pintada
A veces, en mitad de una partida, la mamá de Lucía se levantaba de la mesa sin decir nada y se encerraba en el baño.
Después de mucho rato salía sonriente, perfumada y con la cara pintada y todos hacíamos como si en ningún momento hubiera salido del salón.
Nazaré Lascano
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