sábado

Simetría carnal

Mientras Luis doblaba y guardaba los billetes en el bolsillo delantero de su pantalón Azucena se quitó el vestido sacándoselo por la cabeza, dejando ver durante un instante sus axilas recién depiladas. Debajo del vestido llevaba una braga de color azul marino sobre la que se dibujaba el ombligo 
dándole a su figura una simetría perfecta.

Antes de que terminara de desnudarse, con la cabeza aún tapada por el vestido, Luis se fijó en sus pechos redondos que le daban carnalidad a un cuerpo donde iban ganado terreno las arrugas que se extendían por las piernas y el abdomen. 

Cuando vio que la mujer había terminado le sonrió esperando que ella le indicase qué quería que hiciera.

— Quiero que te quites la ropa y que me abraces.

Luis miró hacia atrás como si necesitara controlar el escenario, vio que el sol iluminaba el salón cayendo sobre el televisor y sobre la mesa central, también vio la raya de partículas de polvo que caía justo en los pies desnudos de la mujer.

— ¿Aquí mismo?
— Sí, aquí.

Luis, sin pensar en nada, como si estuviera en la consulta del médico, se quitó la camiseta, las zapatillas y el pantalón que fue dejando sobre la mesa de madera colocada en el centro exacto del salón.

— ¿Quieres que me lo quite todo?
— Sí, por favor, quiero que me abraces.

Cuando terminó de desnudarse Luis dio dos pasos hacia la mujer que abrió sus brazos.

Terry Salgado

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