Iniciamos una conversación graciosa, jugamos un rato al gato y al ratón.
Ella sabía quién era yo, pero no estaba segura de si yo la había conocido. Yo sabía quién era ella y sabía que ella me conocía, tenía yo por tanto una leve ventaja, pero no me gusta ser ventajista así que enseguida le di pistas que la ayudaran a saber que yo también conocía sus cartas.
Empezó fuerte, en el tute se diría "arrastrando". Se identificó como una mujer solitaria y estresada con ganas de quitarse de encima la soledad y el estrés con un profesional. Dijo "profesional" y yo asentí, siempre dejo claro que aquello es por dinero que no me siento pagado con el sexo aunque pueda gustarme, o no.
Le pregunté si deseaba saber mis tarifas e hizo como si se lo tomara a broma.
— ¿Podré ver antes el producto?
— Me temo que no, cobro la visita.
Estaba claro que era un profesional.
Terry Salgado
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