jueves

La vida verdadera

Fuente en su jardín, nardo y azafrán, canela y cinamomo, mirra y áloe, comía mi panal y mi miel, bebía mi vino y mi leche, ¿quién era?

¿Quién podía ser aquella que surgía como la aurora, hermosa como la luna, resplandeciente como el sol, terrible como un escuadrón con sus banderas?

¡Oh, Señor!, cuando el alma cae en éxtasis, la única virtud reside en amar lo que se ve (¿verdad?), la máxima felicidad reside en tener lo que se tiene, porque allí la vida bienaventurada se bebe en su misma fuente (¿acaso no está dicho?), porque allí se saborea la vida verdadera que después de ésta, mortal, nos tocará vivir junto a los ángeles de la eternidad...

Umberto Eco, El nombre de la rosa

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