Una mañana de verano, casi al mediodía, Darío Varona vio morir a un hombre delante de él. Alguien (¿un ladrón, un sicario, un amante?) le había dado un navajazo en el cuello y se estaba desangrando sobre la hierba reseca de un parque.
Cuando los sanitarios se lo llevaron. Darío se fijó en el reguero de sangre espesa que se había dibujado sobre la hierba amarilla.
Dos horas después, cuando llegó a casa, Darío abrió la nevera y vio que había olvidado comprar cerveza.
Nazaré Lascano
No hay comentarios:
Publicar un comentario