lunes

A medio punto del drama

— Creo que le das demasiada importancia a la pistola.
— Yo creo que no, pasearse por las calles con un arma cargada está a medio punto del drama.
— Exageras mucho, el drama está cerca, es cierto, pero no porque lleve una pistola cargada.

Sonia encoge las piernas y mira con curiosidad o quizás con miedo hacia la bolsa que descansa sobre la mesa.

— ¿La tienes ahí?

H. gira la cabeza y sin acabar de mirar a la bolsa asiente.

— Sí, ya sabes que la paseo como si paseara un perrito.
— Un perrito cargado de balas.

H. imagina un perro pequeño relleno de balas, a punto de reventar.

— ¿Te gustaría cogerla?

Sonia se sorprende a sí misma respondiendo que sí.

— Me gustaría mucho.

H. se levanta del sillón, abre la bolsa y saca el arma. Después mira a Sonia acostada sobre la cama con las piernas flexionadas mirándole como ese perrito del que habla. Un perrito cargado de balas.

— Toma, ten cuidado, pesa más de lo que parece.

H. agarra la pistola por el cañón y se la ofrece a Sonia, que se reincorpora en la cama, coloca su espalda sobre la almohada y toma el arma con firmeza.

— Es verdad que pesa.
— Lo que no pesa no me interesa.

Sonia sonríe, nota el metal frío, se estremece cuando roza uno de sus pechos, y apunta a H. con la pistola.

— ¿Y eso? ¿Qué significa?
— Me gusta lo consistente.
— Yo soy poco consistente.
— Ahora con la pistola lo eres mucho más.

Sonia sopla dentro del cañón provocando un sonido casi musical.

— ¿Podría dispararte?
— Está cargada, solo tienes que darle al gatillo.
— Si no me metiera en un lío quizás lo hiciera.
— Si no me metiera en un lío yo ya lo hubiera hecho.
— Somos unos cobardes.
— Yo más.

Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas


No hay comentarios: