Cuando se sirve el segundo café Luis es consciente de que ahora es él quien está cubierto con el barro de unos recuerdos que ni siquiera le pertenecen.
Se le pasa por la cabeza llevar la conversación bruscamente hacia lo vulgar o de forma suave hacia lo lúdico, pero no se ve así mismo hablándole a esa mujer noqueada con palabras gruesas.
Finalmente Paloma le ofrece ver a su marido desde la puerta del dormitorio y Luis, no sabe por qué o por quién, accede.
Terry Salgado
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