miércoles

En la peluquería

Pero en una ocasión, hace menos de un año, y por razones en la que no quiero entrar aquí, me sentía aún más solo que de costumbre y se me ocurrió la idea de ir a cortarme el pelo aunque no lo tenía nada largo.


Kjell Askildsen, En la peluquería



domingo

Escritores famosos y el color amarillo

Los escritores tienen que ser famosos, porque si no, nadie los lee. Se vive mucho mejor siendo un escritor famoso. Cuando viajas, te ponen en primera. Cuando duermes, lo haces en hoteles estupendos. Cuando caminas por la calle, la gente te sonríe. Se hace más el amor si eres famoso. Se escribe incluso mejor, porque la fama siempre te susurra cosas elegantes al oído. Hasta el sol cae sobre las frentes de los escritores famosos con una dulzura sobrenatural. Hasta el mar, cuando te acercas a él, dice tu nombre, y dice tu muerte.

Manuel Vilas, La fama, El país, 30/11/2018



Escogí el amarillo para la portada de mi libro porque es un color irracional y de duelo.


Manuel Vilas, Cadena Ser, 5/12/1018

sábado

Lo que se sabe hacer ya está hecho

La clave del arte es hacer lo que no se sabe hacer porque lo que se sabe hacer ya está hecho. Y el que hace lo que sabe hacer está perdiendo el tiempo.


Eduardo Chillida

 

viernes

Un raro bienestar

Las buenas acciones siempre me producen un raro bienestar. Por eso hago pocas: porque el bienestar es raro y me quita de escribir. 


Cuando soy feliz odio escribir que es lo que más me gusta. Se ve que no es posible ser feliz y hacer lo que a uno le gusta al mismo tiempo. Esta es una contradicción que la filosofía no ha estudiado suficientemente. 


No sé quién decía que la gente suele triunfar en lo segundo para lo que está más capacitada, porque para triunfar en lo primero hay que alcanzar niveles de desgracia verdaderamente insuperables.


Juan José Millás, Un raro bienestar

lunes

El modificador


(...) me gusta repetir, pero modificando. Esta última frase es la que se ajustaría más a mi personalidad, porque soy un modificador infatigable. Veo, leo, escucho, y todo me parece susceptible de ser alterado. Y lo altero, no paro de alterar. 


Tengo vocación de modificador.


Enrique Vila-Matas, Mac y su contratiempo

Ilusión por falsificar

Me fascina el género de los libros póstumos, últimamente tan en boga, y estoy pensando en falsificar uno que pudiera parecer póstumo e inacabado cuando en realidad estaría por completo terminado. 


De morirme mientras lo escribo, se convertiría, eso sí, en un libro en verdad último e interrumpido, lo que arruinaría, entre otras cosas, la gran ilusión que tengo por falsificar. Pero un debutante ha de estar preparado para aceptarlo todo, y yo en verdad soy tan solo un principiante. 


Enrique Vila-Matas, Mac y su contratiempo

domingo

El impenetrable enigma de vivir

Macedonio llega tarde, pero temprano, para sorpresa de todos. 

El retraso se explica además si se recuerda que una de sus peregrinas teorías (desarrolló varias: sobre la psiquis, el Estado, la salud) era que la literatura bien podía no escribirse y que los libros no eran realmente indispensables: el origen y el fin del fenómeno literario estaba en el acto de pensarlo y nada más.

[…] En nuestro siglo XX hay muy pocas figuras que puedan superar en extrañeza a Macedonio, al mismo tiempo que en humildad y consecuencia —si eso se puede decir—  con un espíritu de total anarquía que era para él la única manera de responder al impenetrable enigma de vivir y saber que estamos viviendo. Por sentir y expresar, antes que nadie entre nosotros, el sentimiento del absurdo es, sin duda, en gran precursor de nuestra vanguardia...

[…] Macedonio amó la soledad, la quietud, el ocio mentalmente activo; lo que escribió es una pequeña fracción de lo que pensó en la privacidad de su hogar o en pequeños círculos de amigos.


[…] Macedonio ejerció la actividad literaria casi a pesar suyo, como un fantasma amable, irónico y juguetón.


[…] El desorden en que tenía sus papeles es legendario, igual que su resistencia a organizarlos como libros. Dejarlos dispersos por todas partes, metidos entre los muebles, regados por el piso o deliberadamente escondidos era para él la forma natural en que debía vivir la literatura, no definitivamente fijada entre las páginas de un volumen; hasta consideraba que las erratas no eran sino benéficas intervenciones del azar, que mejoraban el original.

[…] Casi todos sus textos son editorialmente cuestionables y algunos fueron desglosados de páginas en las que había juntado indiscriminadamente poesía, novelas, relatos, ensayos, etc.

[…] Sus Obras completas comenzaron a editarse en 1974 y suman nueve tomos. No importa cuánto se logre exhumar y compilar, habrá que considerar su obra siempre incompleta, dispersa y -como la de Duchamp- definitivamente inacabada o solo "totalmente empezada".


José Miguel Oviedo, Historia de la literatura hispanoamericana, 3. Postmodernismos, vanguardia, regionalismo. pp. 298-301

viernes

Alquilo Sol

El precio de la vivienda ha subido un 30% en los últimos cuatro años. Recordar eso lo convierte a uno, a ojos de los líderes de la derecha, en un mal español. 


Quizá el piso de alquiler en el que vives tú o tus hijos sea la décima parte del tamaño de la bandera que ondea en la plaza de Colón de Madrid. Pero lo importante no son los metros cuadrados de tu casa, sino la superficie útil de la enseña nacional.


Hay que meter eso en la cabeza de los contribuyentes para que adopten, frente a los conflictos reales, una actitud de carácter religioso.


Juan José Millás, Moderado, El País, 22-02-2019

lunes

Comprenderlo todo

Aqunue las lertas etsén mal,
solo nsecetiasla preimra
y la útilma ltrea praa leer su sainigficdo
y coerpmndelro todo.
Enexactame iugal que en el amor.


Luis Ramiro, Desordenado


domingo

La ciudad de plastilina

Madrid es una ciudad de plastilina, tú puedes hacer lo que quieras con ella, es de arcilla.


Yo, muchas veces, he puesto calles que no existían, o pongo que de tal calle sale tal otra... y es mentira, y jamás nunca nadie me lo ha reprochado. 


[…] Madrid es una ciudad cuya característica principal es su inexistencia, Madrid no existe, entonces como no existe nadie te puede reprochar que te inventes sus calles.


Juan José Millás 

O


Tal vez Homero escribió La Odisea para esta portada. O Tal vez Ulises hizo aquel viaje para que Homero escribiera su historia para esta portada. Tal vez yo esté aquí para eso.

Indicios de un modelo persintente



El reverendo Gwyon hizo las maletas y viajó lentamente por la península. Vio gente y reliquias, movimiento y colapso, la acumulación del tiempo en los muros, los pórticos derruidos, mosaicos en monocroma exposición que recuperaban sus colores de vida romana cuando se les echaba encima un cubo de agua, las fachadas rotas de catedrales donde el tiempo no había pasado, sino que se había aglomerado, y que perduraban no como testigos de su destrucción, sino como custodios de su pervivencia. 


Al entrar en las ciudades lo perseguían los gritos de los buhoneros, hombres que compraban botellas, que vendían escobas, que gritaban como hombres afligidos por grandes dolores. Por las calles lo perseguía la desesperada esperanza de felicidad de las melodías rotas de los organillos, y se detenía a contemplar los juegos de los niños sobre el pavimento, buscando allí (como buscaba en la forma de los tejados, en el trazado de las escaleras, los pasillos, los dormitorios y las cocinas abandonados en paredes todavía en pie donde el edificio colindante se había derrumbado, o en la sombra del respaldo de una silla sobre el embaldosado repetitivo de un suelo) indicios de un modelo persistente, de una forma significativa. Visitó catedrales, la desentrañada mezquita de Córdoba, la inmensa mole de Granada, y esa frenética demostración gótica de Burgos donde hay un Cristo firmemente clavado del que una vez se dijo que estaba hecho con un pellejo humano disecado, pero que luego había pasado por cuero de búfalo, un material menos frecuente, que recordaba en su humor a la sirena compuesta de un mono y un bacalao.


William Gaddi, “Los reconocimientos”, traducción de Juan Antonio Santos, Ed. Sexto Piso

Morfología

Así comienzan algunos cuentos de Roberto Bolaño. "Coincidimos en cárceles diferentes". "Fui a Gómez Palacio en una de las peores épocas de mi vida". "Un poeta lo puede soportar todo". "Aquí estoy yo, Joanna Silvestri, de 37 años, actriz porno, postrada en la Clínica Los Trapecios de Nimes". 

Jorge Carrión, Apuntes sobre la celebridad


sábado

Familias felices

El tan famoso principio de Ana Karenina suena algo ingenuo leído ahora. No quedan familias felices. Ya no. Quizás las hubiera todavía en el siglo XIX y quizá entonces todas las familias felices se parecieran entre sí, mientras que las desdichadas lo fueran cada una a su manera. Hoy todas las familias son desdichadas y además, para colmo, se parecen entre sí.


(...) No es la felicidad lo que está vacío, lo que no tiene desenlace ni desarrollo argumental es la desgracia, que no nos hace singulares ni dignos de la atención ni de Tolstói ni de la persona amada, si no que nos iguala a todos: nos convierte en borradores sin sentido, tachados, tentativos, tenues. Y encima demasiado parecidos unos a otros.


(...) Durante demasiado tiempo la literatura se ha aprovechado a mansalva del sólido prestigio de la desgracia. Hannah Arendt hablaba (con razón) de la "banalidad del mal", pero lo que de verdad ha perdido interés, al menos en la novela, es la desdicha.
[La novela de Ángela Medina] Pañales y cerveza avanza en dirección contraria: el sufrimiento es, sobre todo, muy aburrido, una narración sin desenlace (porque solo conduce a más sufrimiento), no enseña nada ni tiene significado o sentido, y todas las familias desgraciadas se parecen sin saberlo siquiera.


Rafael Reig, El descrédito de la desdicha, ABC Cultural 1029

miércoles

Física de fluidos

Conocí a un científico que era muy aficionado a las nubes. Llevaba siempre su cámara dispuesta para fotografiarlas. Sabía que era importante hacerlo muy rápido. A veces veía una nube interesante cuando iba conduciendo y paraba el coche en un arcén, aunque fuera en una autopista, y se apresuraba a fotografiarla. Era un especialista en física de fluidos. Me contó que era miembro de una asociación internacional de observadores de las nubes: la International Cloud Appreciation Society. ¿Y si lo que uno escribe, lo que uno proyecta, pudiera existir así, suceder así, como flujos de aire, acumulaciones de vapor de agua que fueran cobrando formas inusitadas pero también previsibles, de acuerdo con un repertorio fijo, clasificadas y ordenadas como especies de animales o plantas?

Antonio Muñoz Molina, Un andar solitario entre la gente

lunes

A esta hora mañana ¿Dónde estaremos?


A esta hora mañana, donde estaremos
en una nave espacial en algún lado,
navegando a través de un mar vacío. 


The Kinks, This Time Tomorow

domingo

Cruzar evidencias

"Hasta los paranoicos tienen enemigos", le dijo a su padre Ricardo Piglia. No es cierto que los paranoicos hallen enemigos en cualquier lado, es que los enemigos existen.

Los enemigos forman parte de un sistema, de una conjura, los enemigos aplican la voluntad de poder de manera secreta, pero con método, siguen líneas de puntos. Los paranoicos solo pretenden desvelar un orden, un todo racional, en un mundo que se pretende irracional y con un amplio margen para un caos benévolo, el azar y el libre albedrío. 

Nade eso, dicen los paranoicos: todo lo rige una razón agresiva, fría, técnica. ¿Hasta qué punto es racional ese mundo alucinado de sospecha continua? ¿Tienen razón los que buscan una razón última? ¿Es demasiado patética esa búsqueda en los pasos de frontera de la locura? Los paranoicos son los monstruos de Descartes. La paranoia es el gran tema.


Antecedentes: Los anarquistas de Chesterton en El hombre que fue jueves, todo Kafka, el Tristero de Pynchon, la literatura americana de la conjura, la subliteratura de espionaje, la infraliteratura de la Teoría de la Conspiración y los expedientes X. La gran obra de Ernesto Sabato.


Si yo también fuera un paranoico -que no lo soy: me limito a transcribir la realidad y a cruzar evidencias, persigo a mis perseguidores- diría que la obra de Ernesto Sabato sigue un plan en un mundo de ficción: sus tres novelas son en realidad una sola.

Francisco Casavella, Prólogo a Abbadón el exterminador


lunes

La vida pasa en otros sitios

La retórica profecía wagneriana, tras la cual era tan fácil adivinar la muerte, cedió su plaza, ante el ojo de la cámara, a la desnuda belleza del rostro adolescente.


Donde primaba el acecho de lo trágico europeo, se ha impuesto un postulado impensable: es posible ser feliz; es necesario. De Berlín a Java y Bali, Schuh no sigue un recorrido espacial. Sí una conversión. Teológica. La vida pasa en otros sitios. Donde la belleza. En el cuerpo desnudo de las muchachas, como en la igual de desnuda mirada de los viejos.


Gabriel Albiac, De lo bello y lo triste, ABC Cultural, nº 1029 (Sobre Gotthard Schuh)

domingo

Antes de perder la conciencia

Ya en la cama, decidí que al día siguiente me levantaría con la fantasía de que me faltaba el brazo izquierdo, a ver qué tal se me daba la cosa. Nos dormimos con la radio puesta y antes de perder la conciencia oí que en la plaza de Castilla se había abierto un socavón por el que se habían colado cuatro coches y llovía y llovía.


J.J. Millás, Y llovía y llovía

jueves

Resignación


En realidad, últimamente, dicen, Madrid se está llenando de fantasmas.
Sería, quizás, cuestión de protegerlos.
Al fin y al cabo, como es sabido, el hombre inventó al fantasma para contarse la historia del lamento que perdura. Quiso que una presencia en la sombra le hablara del sentimiento contrario a la resignación.

domingo

Rosalía

Por fin los Premios Goya dejan algo en nuestra vida.





Peligro

En la ignorancia de los pueblos está el dominio de los príncipes, el estudio que les advierte les amotina.


 […] Príncipes, temed al que no tiene otra cosa que hacer sino imaginar y escribir.


Francisco de Quevedo

sábado

La comedia universal

Me considero un canalla y no tengo el menor respeto por mi persona. Soy un individuo que ha profundizado en su propia conciencia, ¿y quién que ahonde en los pliegues de su conciencia puede respetarse?


[…] Detesto esa universal comedia de los sentimientos honorables. Sistema de convenciones que se manifiesta, cuándo no, en el lenguaje supremo falsificador de la Verdad con V mayúscula. 

Convenciones que al sustantivo "viejito" inevitablemente anteponen el adjetivo "pobre"; como si todos no supiéramos que un sinvergüenza que envejece no por eso deja de ser sinvergüenza, sino que por el contrario, agudiza sus malos sentimientos con el egoísmo y el rencor que adquiere o incrementa con las canas.


Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas, pp. 296-297.

miércoles

Historia Contemporánea

Todo lo que es interesante ocurre en la sombra. No se sabe nada de la verdadera historia de los hombres.


Céline, Viaje al fin de la noche

lunes

Si quieres puedes

Lo que me irrita sobremanera es el pensamiento positivo de nuestro tiempo: “si tú quieres, tú puedes”; “el esfuerzo tiene recompensa”; “la felicidad está al alcance de tu voluntad”, etcétera.

Es pensamiento casi pornográfico, que no toma en cuenta ninguno de los problemas del ser humano y que educa en la irresponsabilidad de creer que Jauja existe. 

La mayor parte de las personas son mediocres, no tienen talento, no aportan nada de enjundia al mundo en el que viven. 

sábado

Buscar sentido


P: Aparece Vázquez Montalbán, estableciendo un juego metaliterario con Carvalho.

R: El Escritor ha desaparecido, muerto en Bangkok, y era quien le daba un cierto rumbo a su vida. La gente que leemos o escribimos intentamos vivir la vida como si fuera un libro: que las cosas tengan sentido, que la gente explique por qué se va o por qué se queda, por qué hacen esto o lo otro, que sea todo justo, que haya una cierta redención. Pero la vida no tiene sentido, la gente se va y no te cuenta por qué. 

El escritor, al novelar sus casos, le vampirizó, le puso en manos de todo el mundo pero a la vez le daba la tranquilidad de saber cómo era. Porque uno nunca sabe si es cómo es o cómo los demás creen que es

Xavi Ayén, entrevista a Carlos Zanón, La Vanguardia, 16-01-2019

El principio de incertidumbre en el nivel macroscópico



El 25 de agosto un varón de unos 60 años caminaba tranquilamente por el medio de la M30.









Al ver nuestras cámaras el individuo echó a correr.


¿Por qué insistimos en la perspectiva desde la que estemos observando? Porque , y de acuerdo con el principio de incertidumbre formulado en 1926 por Werner Heisenberg, es imposible medir, observar al mismo tiempo, tanto la posición o la velocidad de una partícula/onda. En otras palabras: si conocemos la posición en la que se ubica un átomo, desconoceremos su velocidad, y viceversa. Lo mismo sucede con partículas aún más pequeñas como el protón, el neutrón y los electrones (hay un universo más pequeño todavía, formado por quarks y gluones).


Julio García, El problema del observador en la mecánica cuántica

martes

Salir a la intemperie

Poeta es aquel que prefiere, a las variaciones sobre lo que ya sabe hacer, la salida a la intemperie y el ponerse en riesgo.


Edgardo Dobry


lunes

Actos valientes

Quizás nuestros único actos valientes y fecundos han sido las palabras tiernas que alguna vez pronunciamos, algún gesto de arrojo que tuvimos, una caricia distraída, las horas empleadas en leer o escribir un libro. Y nada más.

Julio Ramón Ribeyro, Prosas apátridas

jueves

Eterna Navidad


Desde que murió padre, que era el que ponía el sentido común, esta casa ha caído en el caos. Nuestro desorden es tan grande que, a menudo, confundimos la noche con el día, la izquierda con la derecha, los días de trabajo con las fiestas de guardar.
Nuestro calendario sigue inmóvil en la pared de la cocina, marcando el día en el que murió padre y, como era el único que sabía pasar las hojas, los días van cayendo sin orden, lo mismo hacia adelante que hacia atrás o quedándose quietos, congelados en lunes perpetuos o, lo que es peor, en domingos interminables como la eternidad de los agnósticos.
Con las fiestas religiosas pasa igual, en casa siempre hemos celebrado las tradiciones, pero desde que se fue papá, lo hacemos de forma espontánea, cuando creemos que ha llegado el momento. Por ejemplo, si madre dice Creo que por ahora es San Juan o Me parece que este martes son Los Santos, entonces amontonamos muebles viejos y encendemos una hoguera en medio del patio, o compramos huesos de santo y freímos roscas de anís, y después vamos a comerlas al cementerio, junto a la tumba de padre.
Pero esta mañana el primo Eduardo ha llegado diciendo que por la situación de la Osa Mayor, cree que es Nochebuena. Todos nos hemos alegrado y enternecido mucho recordando cómo le gustaba a padre celebrar estas fiestas con toda la familia, y madre nos ha mandado a Eduardo, que es el único que tiene coche, y a mí ir hasta el cementerio y traer a papá.  
No pueden imaginar la cena tan estupenda que hemos tenido, madre estuvo toda la tarde en la cocina, mi hermana Margarita trajo a su último novio y el abuelo tocó la botella de anís mientras cantábamos villancicos. Pobre papá, cuando acabó la noche a todos nos ha dado mucha pena y hemos decidido que no vuelva a la tumba. Lo hemos dejado en su silla, delante de su plato que estaba lleno de tierra.
Si todo va bien puede que padre nos ayude con las hojas del calendario y así no volveremos a tener una Navidad con estas temperaturas, porque aunque el primo Eduardo dice que para una celebración familiar el calor es lo mejor que hay, la verdad es que la carne se pudre enseguida y Margarita dice que está un poco harta de salir a ligar cada vez que hay algo que celebrar.

domingo

jueves

Piedra

La vida sigue, es imposible saber cómo habría sido si hubiéramos abierto otras.


Inés Garland, Piedra, papel o tijera













miércoles

Cómo ser perfecto


Duerme.

No des consejos.

Cuida tus dientes y encías.

No tengas miedo a nada que esté fuera de tu control. No tengas miedo, por

ejemplo, de que el edificio se caiga mientras duermes, o de que alguien a quien

amas muera súbitamente.

Come una naranja todas las mañanas.

Sé amable. Te hará feliz.

Eleva tus latidos a 120 pulsaciones por minuto durante 20 minutos

cuatro o cinco veces por semana haciendo cualquier cosa que te guste.

Desea todo. No esperes nada.

En primer lugar, cuida las cosas que están cerca de tu casa. Ordena tu cuarto

antes de salvar al mundo. Luego salva al mundo.

Ten en cuenta que el deseo de ser perfecto es quizás la expresión encubierta

de otro deseo –ser amado, tal vez, o no morir.

Haz contacto visual con un árbol.

Sé escéptico a toda opinión, pero trata de encontrar algún valor en cada

una de ellas.

Viste del modo que te guste tanto a ti como a quienes te rodean.

No hables rápido.

Aprende algo cada día. (Dzien dobre!)

Sé amable con las personas antes de que tengan la ocasión de portarse mal.

No te enojes por más de una semana, pero no olvides aquello que te hizo enojar. Mantén tu ira al alcance de la mano y obsérvala, como si fuera una bola de cristal. Luego agrégala a tu colección de bolas de cristal.

Sé fiel.

Usa zapatos cómodos.

Planifica tus actividades para que reflejen un equilibrio grato

y variedad.

Sé amable con los mayores, incluso aunque sean odiosos. Cuando llegues a

viejo, sé amable con los jóvenes. No les tires tu bastón cuando te llamen abuelo. ¡Son tus nietos!

Vive con un animal.

No pases demasiado tiempo con grandes grupos de personas.

Si necesitas ayuda, pídela.

Cultiva una buena postura hasta que se vuelva natural.

Si alguien asesina a tu hijo, consigue un arma y vuélale la cabeza.

Planifica tu día para que nunca debas correr.

Muestra tu aprecio a las personas que hacen algo por ti, incluso aunque les

hayas pagado, incluso aunque te hagan favores que no pediste.

No malgastes el dinero que podrías dar a aquellos que lo necesitan.

Espera que la sociedad sea defectuosa. Luego llora cuando te des cuenta de que es mucho más defectuosa de lo que creías.

Cuando pidas algo prestado, devuélvelo en mejores condiciones.

Utiliza objetos de madera en lugar de objetos plásticos o metal, tanto como sea posible.

Mira el pájaro que está allí.

Luego de la cena, lava los platos.

Cálmate.

Visita países extranjeros, excepto aquellos cuyos habitantes hayan

expresado su deseo de matarte.

No esperes que tus hijos te amen, pueden, si quieren.

Medita acerca de lo espiritual. Luego ve un poco más allá, si tienes ganas.

¿Qué hay allá afuera?

Canta, cada tanto.

Sé puntual, pero si llegas tarde no des una larga y detallada

excusa.

No seas demasiado auto-crítico ni demasiado auto-complaciente.

No pienses que el progreso existe. No es así.

Sube las escaleras.

Imagina qué querrías que ocurra, y luego no hagas

nada que lo convierta en algo imposible.

Desconecta tu teléfono al menos dos veces por semana.

Mantén limpias tus ventanas.

Extirpa cualquier indicio de ambición personal.

No uses la palabra extirpar muy a menudo.

Perdona a tu país de vez en cuando. Si eso no fuera posible, vete

a otro país.

Si estás cansado, descansa.

Siembra algo.

No deambules por las estaciones de trenes murmurando: “¡Todos vamos a

morir!”

Cuenta entre tus verdaderos amigos a gente de diferentes momentos de tu vida.

Disfruta de los pequeños placeres, como el placer de masticar, el placer del agua caliente corriendo por tu espalda, el placer de una brisa fresca, el placer de quedarse dormido.

No exclames: “¡No es maravillosa la tecnología!”.

Aprende a estirar tus músculos. Estíralos todos los días.

No te deprimas por envejecer. Te hará sentir más viejo. Lo cual es deprimente.

Haz una cosa a la vez.

Si te quemas un dedo, ponlo en agua fría de inmediato. Si te martillas

el dedo, sostén tu mano en el aire durante veinte minutos.

Los poderes curativos del frío y de la gravedad te sorprenderán.

Aprende a silbar a un volumen ensordecedor.

Mantén la calma en una crisis. Cuanto más crítica la situación, más tranquilo debes permanecer.

Disfruta del sexo, pero no te obsesiones con él. Con excepción de breves períodos durante tu adolescencia, juventud, mediana edad y vejez.

Contempla todo opuesto.

Si te asalta el temor de que has nadado muy mar adentro, da la vuelta y regresa al bote salvavidas.

Mantén tu niño vivo.

Responde tus cartas sin demora. Utiliza estampillas atrayentes, como la que tienen un tornado.

Llora de vez en cuando, pero nada más cuando estés solo. Luego agradece

cuánto mejor te sientes. No te avergüences por sentirte mejor.

No aspires humo.

Respira hondo.

No seas impertinente con la policía.

No te bajes de la acera hasta que hayas recorrido toda la calle. Desde la acera puedes estudiar a los peatones que están atrapados en el medio del enloquecido y ruidoso tráfico.

Sé bueno.

Recorre diferentes calles.

Hacia atrás.

Recuerda la belleza, que existe, y la verdad, que no. Mira que la

idea de verdad es tan poderosa como la idea de belleza.

Permanece fuera de la cárcel.

En la madurez, conviértete en místico.

Usa la nueva fórmula con control del sarro del dentífrico Colgate.

Visita a amigos y conocidos en el hospital. Cuando sientas que es

tiempo de retirarte, hazlo.

Sé honesto contigo, diplomático con los demás.

No te vuelvas loco. Es una pérdida de tiempo.

Lee y relee grandes libros.

Cava un pozo con una pala.

En invierno, antes de ir a dormir, humidifica el cuarto.

Comprende que las únicas cosas perfectas son una puntuación de 300 en un partido de bowling y un partido de béisbol con 27 bateos, 27 outs.

Bebe mucha agua. Cuando te pregunten qué quieres beber,

di: “Agua, por favor”.

Pregunta: “¿Dónde está el baño?”, pero no: “¿Dónde puedo orinar?”

Sé amable con los objetos.

Comenzando a partir de los cuarenta, realiza un chequeo médico cada tanto

con un médico de confianza que te haga sentir a gusto.

No leas el periódico más de una vez al año.

Aprende a decir “hola”, “gracias”, y “palitos chinos” en mandarín.

Eructa y tírate pedos, pero en silencio.

Sé especialmente amable con los extranjeros.

Ve teatro de sombras e imagina que eres uno de los

personajes. O todos ellos.

Saca la basura.

Ama la vida.

Da el cambio exacto.

RON PADGETT

martes

Esto que lees es real

Leo buscando en la ficción un diálogo crítico y vehemente con el mundo, una posibilidad de la palabra escrita en que se cuestionen las raíces de lo real.


Geney Beltrán Félix

lunes

El tiempo de los intentos

Composición de A. Palacios

La paradoja del cerebro de Boltemann dio lugar a una interesante discusión sobre los fenómenos extremadamente improbables, en el curso de la cual alguien trajo a colación la consabida historia del mono que tecleando al azar en una máquina de escribir durante el tiempo suficiente acabaría escribiendo las obras completas de Shakespeare. Solo que ese tiempo sería inconcebiblemente largo, tanto que en comparación la edad de nuestro universo parecería un instante fugaz. 

Pero si en vez de un solo mono tuviéramos muchos y nos planteáramos un objetivo más modesto...

Carlo Fabretti, Los monos de Benarés, El País, 18-11-2016

domingo

Buscando una explicación

Navaja de Ockham

Principio metodológico y filosófico atribuido al fraile franciscano, filósofo y lógico escolástico Guillermo de Ockham, según el cual "En igualdad de condiciones la explicación más sencilla suele ser la más probable".


sábado

Ordesa


Ojalá pudiera medirse el dolor humano con números claros y no con palabras inciertas. Ojalá hubiera una forma de saber cuánto hemos sufrido, y que el dolor tuviera materia y medición. 

Todo hombre acaba un día u otro enfrentándose a la ingravidez de su paso por el mundo. Hay seres humanos que pueden soportarlo, yo nunca lo soportaré. Nunca lo soportaré. 

Miraba la ciudad de Madrid y la irrealidad de sus calles y de sus casas y de sus seres humanos me llagaba por todo el cuerpo. He sido un eccehomo. No entendí la vida. Las conversaciones con otros seres humanos se volvieron aburridas, lentas, dañinas. Me dolía hablar con los demás: veía la inutilidad de todas las conversaciones humanas que han sido y serán. Veía el olvido de las conversaciones cuando estaban presentes.

Manuel Vilas, Ordesa


viernes

Vuelta a empezar


Gustaaf Deloor, el belga que se alzó con la victoria en las dos primeras ediciones de la Vuelta a España (1935 y 1936), tuvo una vida llena de retos aún mayores que la gesta ciclista: tras ser capturado por los nazis y salir de un campo de concentración, trabajó como mecánico en la fabricación de los motores que llevaron al Apolo 11 hasta la Luna.


Álvaro Hernández, eldiario.es

martes

Edificio España


'Era un lugar muy laberíntico y me perdí bastante al principio. Después me acerqué más a los trabajadores que estaban vaciándolo y encontré algo determinante: un retrato multicultural de la España de 2007 y 2008, con multitud de inmigrantes atraídos por la industria del ladrillo', apunta. 


Y añade que 'los trabajadores forman parte de ese grupo que ha sufrido las consecuencias de la crisis. Muchos se han tenido que ir a sus países y los que eran españoles se han ido a la cola del paro.


Víctor Moreno, director de Edificio España (2014)


sábado

Teatro-ojo

"El telón desciende durante siete días para significar el paso de una semana."


Acotación teatral de Ring Larder 






Cuento de Ring Larder

Acelerar el corazón

Y nos fuimos a comer un bocadillo de calamares en un bar que está cerca del Museo Reina Sofía. Veía las rabas de calamar colgar de los labios de Joan, y sus dedos pelirrojos se llenaban de aceite de fritanga, y me sentía con ganas de besarla, pero no lo hice, para qué hacerlo, mejor verla comer los calamares, era más hermoso. 


Joan quería ver el Reina Sofía, pero le dije que los museos son obras de arte que hablan de la muerte, y para qué ver eso teniendo delante la vida de Madrid. Ya me estaba volviendo a enamorar. Que no hubiera nadie en Madrid, salvo los guiris, me aceleraba el corazón. Las inmensas avenidas, los semáforos en lo alto, como mástiles que ordenan nuestra vida.

Manuel Vilas, Madrid, El País, 13/08/2018  

domingo

Escalones como mariposas


Me emborraché de éxito; comencé a escribir pequeños poemas existencialistas, números para que los usaran de talismán durante la semana, invitaciones a la desidia, frases en lenguas muertas y algunos mensajes los dejé conscientemente en blanco...

A. Palacios, Mariposas chinas

Riverside

Una tarde, cuando estaba sentado en un banco del parque de Riverside mirando hacia el agua, vi estallar un depósito de petróleo en la otra orilla.

Las llamas llenaron el cielo de pronto, y mientras miraba los pedazos de material ardiendo que flotaban en el Hudson y venían a parar a mis pies, se  me ocurrió que no se podía separar lo interior de lo exterior sin causar grandes daños a la verdad.

Pau Auster, El Palacio de la Luna

martes

Marx lo explica todo

Un negocio ilegal es siempre más rentable que uno legal; son las plusvalías del riesgo.


Gregorio Morán

viernes

Just a perfect day



Just a perfect day;
drink sangria in the park.
then later when it gets dark
we'll go home.
Just a perfect day;
feed animals in the zoo.
then later a movie too,
and then home.

LOU REED


En Lou Reed se podía confiar, porque siempre se la jugaba por todos nosotros. Cada álbum nuevo traía un nuevo riesgo, tierra ganada al mar. Hay gente que se muere y no pasa nada. Con la muerte de Lou Reed yo noté el empeoramiento real del mundo. También en estos cinco años he notado el envejecimiento de su memoria. La iconografía de Lou Reed envejece. Sus videos de los años setenta, colgados en Internet, se están volviendo amarillos.
Pensé que si alguien no podía volverse amarillo en nuestros recuerdos ese iba a ser Lou Reed. Cada cierto tiempo aparecen nuevas fotos. El catálogo iconográfico es interminable. Hace poco vi una foto suya desconocida: era un Lou Reed de niño, en la playa, con su padre y con su madre, era una instantánea de 1947. El periodista Ignacio Juliá, que fue su amigo, me reveló algo que me parece fascinante: cuando Lou murió su madre aún vivía. Su madre murió pocos días después. No sé por qué, imagino que por mi tendencia a mezclarlo todo con mi propio país, pensé en Antonio Machado y en su madre, en esa pensión de Colliure en donde agonizaron juntos en 1939.


Manuel Vilas, Cinco años sin Lou Reed, El País, 26/10/2018

sábado

Puertas de atrás, escaleras de servicio y trastiendas

“Aquí no hay nadie, aquí solo estamos Mariano y yo y Mariano ahora no está”. La frase parece sacada de un diálogo de adúlteros, que siempre andan buscando, pobres, un agujero en el que aprovechar la hora en la que el niño hace natación. O kárate. Por eso se conocen todas las puertas de atrás, todas las escaleras de servicio, todas las trastiendas. En su afán por ocultarse, cometen a veces errores garrafales, como el de citarse en el centro mismo de sus intereses. En Génova 13, por ejemplo. Algunos lo hacen en la cama de matrimonio, aprovechando que su pareja se encuentra en el hospital, acompañando a un familiar agonizante. Cuando bordean el peligro de este modo, es porque inconscientemente desean ser sorprendidos para pagar la culpa que les corroe y acabar con esa clandestinidad que tanto placer, pero también tanto dolor les proporciona.


Juan José Millás, Cloacas, El País, 2/11/2018

viernes

Tres veces al mes en la Calle del Pez la lluvia me cae al revés

La calle del Pez es una calle histórica e históricamente maltratada, una calle que fue símbolo de la resistencia de los pequeños y aguerridos comerciantes del centro cuando los grandes almacenes de la Gran Vía y los supermercados amenazaron su subsistencia. A la calle del Pez la han desahuciado muchas veces y la han dado por muerta otras tantas, la calle del Pez ha estado más veces que ninguna otra destripada, con sus entrañas al viento a causa de interminables y misteriosísimas obras que parecían tener como única finalidad hacer que cerrasen sus puertas los últimos mohicanos de las tiendas de ultramarinos y coloniales, sastrerías a la medida, papelerías o zapaterías.

Montxo Alpuente, Tribuna de bar en bar, La esquina del Palentino








jueves

Estación de Moncloa

Los prismas de las casas no serán definidos por un sol que se recorte en las aristas, repartiendo las caras de la sombra y las caras de la luz, sino por el viento, que hace gemir esquinas y cumbreras, igual que el arco del violín las cuerdas.


Rafael Sánchez Ferlosio


Toda esa música de violín que suena entre la gente que camina con movimientos de hormiguero por las estaciones. Esos silencios llenos de destinos alterados a cada paso.





lunes

Dónde irán

Viajas en metro y en tren (...) a mí eso me encanta. 

Ves a gente rara, gente que va al médico, que sale, que va a comprar o a ver a sus abuelos, y tú vas enfrente, sentado, adivinado sus vidas o dónde irán. 

Vireta

sábado

La inauguración permanente de la Historia

(Aviso para el público) En el guiñol no hay Dios, pero sí que están la muerte y el diablo. Así es también en aquellas antiguas aleluyas ilustradas de El mundo al revés: la penúltima es la de la muerte: el hombre tiene la guadaña y la esgrime contra un esqueleto, que dice “Llegó mi hora”; y la última del diablo: el hombre se lo echa al hombro y sale corriendo, y el diablo dice: “¿Adónde me llevas, pícaro?”


Rafael Sánchez Ferlosio, Pecios. ¿Pero ha habido alguna vez "tiempos felices"?




viernes

Visión realista

(...) me siento atraído hacia la fotografía por algún deseo irracional de crear una imagen de un mundo perfecto. Me esfuerzo por crear esa perfección con un detalle obsesivo, una especie de extraña visión realista. Cuando surge el misterio de la fotografía, mi necesidad irracional de crear un mundo perfecto tropieza con una especie de fracaso. Esta colisión entre fracaso e impulso irresistible de hacer algo perfecto produce una ansiedad que me interesa.


Gregory Crewdson (Entrevista de Bradford Morrow)