domingo

La mirada

Las  fotos  de  Picasso,  sobre  todo  hacia  el  final  de  su  vida,  lo  muestran  a menudo mirando intensamente en medio de un gran desorden. Deseado, cuidadosamente  construido  y  progresivo,  ese  desorden  reinó  siempre  en  sus  casas  —que iban  siendo  cada  vez  más  grandes  precisamente  para  darle  cabida—,  y  no  como tópica  coartada  de  la  bohemia  artista,  sino  como  una  especie  de  disciplina  del espíritu, la mirada.

Pues Picasso consideraba que el orden, o al menos la rutina, produce una suerte de ceguera, o niebla si se prefiere. Si colocamos las cosas en su sitio, pensaba, pasado un tiempo dejamos de verlas: es fácil hacer la prueba con los cuadros de nuestra propia casa. Alimentándose por los ojos, Picasso proponía colocar las cosas fuera de su sitio, de modo que la mejor manera de seguir viendo un jarrón es colocarlo en el suelo, y un cuadro, no colgarlo de la pared. Y, aún así, solo durante un tiempo.

Pedro Sorela

No hay comentarios: