Contra lo que piensan los integristas, toda lengua es menos una metafísica que una metamorfosis. Las palabras nacen, mutan, mueren. A veces resucitan.
Es el caso, explica Pascual, de azafata: "En el siglo XV era una bandeja (azafate), y en el XVI la señora que llevaba esa bandeja y atendía a la reina o a una mujer de alto grado. Luego desaparece.
La rescata Iberia después de descartar términos como camarera o aeromoza. La resucitó el marketing".
Javier Rodríguez Marcos, Babelia n º1534
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