Gambas y gabardinas
Cuando era pequeño los fines de semana acompañaba a mi padre por los bares del barrio, allí me fijaba en parejas jóvenes que, para acompañar sus bebidas, pedían una tapa de gambas con gabardina.
A mí me encantaba aquel pincho y me prometí que, cuando fuera mayor y tuviera novia, iría con ella a aquellos bares y pediríamos gambas con gabardina.
Pero las cosas de la vida casi nunca son como uno las piensa y tardé mucho en tener novia, y cuando la tuve y por fin fui con ella a uno de aquellos bares de mi barrio, había cambiado el tiempo y las gambas se habían quitado la gabardina.
Terry Salgado, Bares sin nombre
No hay comentarios:
Publicar un comentario