La casa parecía dormida. Cuando corrimos las cortinas del salón todo se llenó de polvo y el sol dejaba ver con nitidez cada mota, miles de partículas que me hicieron sentir insignificante.
Me estremecí y Dina se dio cuenta y se rio de mí.
— Ven por aquí poeta, seguro que te gustará ver esto.
Entramos en una habitación enorme con dos mesas enfrentadas, llenas de libros, de carpetas y de papeles de todo tipo. En una había varios botes con bolígrafos y lápices de todos los colores, en la otra una computadora cubierta por una funda color crema.
Me senté frente a la mesa la que estaba junto a la ventana, abrí una carpeta que parecía recién abandonada, varios folios manuscritos asomaron de su interior. En bolígrafo azul, muy fino y con una letra redonda, perfectamente legible pude leer. "Interior, día. Las dos jovencitas entran en la casa, curiosean entre los papeles y deciden quedarse a pasar la noche".
Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas
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