martes

Abandonando la cancha

Hice que se le quemara la pizza. 

Se lo dije después, cuando fuimos amigas.

— Me caías muy mal e hice que se te quemara la pizza.
— Lo recuerdo, era fin de semana y el restaurante estaba hasta arriba cuando te colaste en la cocina.
— Empecé a gritarte como si estuviéramos en medio de una comedia italiana.
— Supe quién eras desde que entraste por la puerta.
— ¿Por qué lo supiste? No te dije nada del viejo ni de vos.
— Él entraba igual en los sitios cuando hacía comedia.
— ¿Me parezco a él?
— Cuando hacés comedia eres igual que él.

El restaurante se llenó de humo, saltó una de las alarmas y un grupo de pibes empezó a aullar imitando el sonido de la sirena. Yo solo pretendía montar una escena controlada, envuelta de harina y con el ruido de las cacerolas cayendo por el suelo. 

Salí de allí en medio de un barullo tremendo, con la gente silbándome como a un jugador del equipo contrario abandonando la cancha.

Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas

No hay comentarios: