jueves
martes
Desclasados
En la fauna humana de las novelas de Balzac resalta siempre la figura del desclasado que vive en rebeldía contra sus limitaciones de origen y quiere conquistar el rango al que se considera con derecho, el dinero, la gloria, el amor de las mujeres resplandecientes que no serían tan atractivas si no miraran desde la altura de su privilegio.
Antonio Muñoz Molina, Fábula del expulsado, El País, 18/04/2019
lunes
Adverbios
A veces pienso que debería dedicarme a algo que realmente mereciera la pena, después me doy cuenta de que los adverbios destrozan cualquier frase inocente.
domingo
La España de la que venimos
Las costureras que aparecen a izquierda y derecha de la foto se encuentran en la cárcel de mujeres de Barcelona cumpliendo condena por esto o por lo otro. Transcurre el año 1952. Pobres. Realizan trabajos de costura para reducir penas. Señoras y señores de la alta burguesía franquista se revolcarán más tarde entre las sábanas que parecen apiladas junto a las máquinas de coser.
Juan José Millás, La monja de la foto, El País Semanal, 21/04/2019
Ley de la serialidad
No pienso ponerme a discutir ahora sobre el comunismo o sobre la cuadratura del círculo. Estábamos hablando de la cantidad de cosas que no conocemos.
Mira, el libro este de Koestler, El abrazo del sapo, trata de un biólogo vienés de los años veinte, Paul Kammerer, que dijo que las coincidencias no existían, sino que se debían a una ley del Universo aún no descubierta, una ley física como la de la gravedad, él la llama la ley de la serialidad, por la cual las cosas y los elementos y las formas y los hechos tienden a ordenarse por tandas de semejanza, por series homogéneas.
Porque en el Universo, decía Kammerer, hay una pulsión ciega hacia la armonía y la unidad.
Rosa Montero, La hija del caníbal
sábado
miércoles
La hora décima
Partimos rumbo al oasis de Amón, a algunos días de marcha de Alejandría; aquel lugar era el mismo donde Alejandro había sabido, por boca de los sacerdotes, el secreto de su nacimiento divino. Los indígenas habían señalado en esos parajes la presencia de una fiera extraordinariamente peligrosa, que atacaba con frecuencia al hombre. Por la noche, en torno a las hogueras del campamento, comparábamos alegremente nuestras futuras hazañas con las de Hércules. Pero lo único que nos proporcionaron los primeros días fueron algunas gacelas. Por fin, Antinoo y yo decidimos apostarnos cerca de una charca arenosa cubierta de juncos. Decíase que el león acudía allí a beber a la caída de la noche. Los negros estaban encargados de encaminarlo hacia nosotros con gran algarabía de tambores, címbalos y gritos; el resto de nuestra escolta permanecía a cierta distancia. El aire estaba pesado y tranquilo; no valía la pena preocuparse por la dirección del viento. Apenas había transcurrido la hora décima, pues Antinoo me hizo ver en el estanque los nenúfares rojos que seguían abiertos. Súbitamente la bestia apareció entre un frotar de juncos y volvió hacia nosotros su cara tan hermosa como terrible, una de las fisonomías más divinas que puede asumir el peligro.
Marguerite Yourcenar, Memorias de Adriano
martes
Las vidas de otros
Antes que los libros, objetos raros y difíciles,
fueron los álbumes de estampas. Al principio solo eran páginas en blanco cuyos
recuadros numerados exigían las fracciones de una historia que iría formulando
el azar. La primera estampa y la última eran las más valiosas, las que más
difícilmente aparecían, y sus cifras cobraban el misterio cabalístico del Alfa
y la Omega. Venían en sobres que rasgábamos como cartas ansiadas o en las tabletas de chocolate. En estas últimas se
sumaban con delicia los olores del papel impreso y del cacao. Cada estampa
postulaba en el vacío la unidad de la historia. En su reverso leíamos unas
pocas líneas de sentido enigmático, como si fueran los únicos jirones
rescatados de un libro que se perdió. Exactamente así leemos las miradas y las
vidas de otros, fragmentos en el tiempo de un álbum que nunca nos será dado
completar.
Antonio Muñoz Molina, Escrito en un instante, 1997
lunes
Descubrir en vez de acatar
Gost (El huésped) es ante todo un film que se impone por su inmediata fascinación visual: el blanco y negro se declina en una serie de innumerables matices metálicos de gris, las ventanas inundan con haces de luz polvorienta interiores decrépitos y lujosos, los exteriores sembrados de hojas otoñales hablan de una minuciosa corrupción de la naturaleza. El preciosismo del film no decae nunca en caligrafía: parece descubrir en vez de acatar.
¿Y la historia? No se espere una nítida progresión
narrativa del film. Como otros ilustres cineastas rusos, Kajdanovsky practica
un lirismo exaltado, abandonos a la melancolía, raptos de violencia, una
alternancia de arrebatos místicos y brutales, de espiritualidad y animalidad
que ya Turguenev definía como ‘propia del alma rusa’. Rara vez la trasposición
de un relato a una cultura lejana ha echado raíces tan profundas en el nuevo
territorio, ha florecido con tanto esplendor.
Sobre la película Gost (El huésped, 1987) De Aleksander Kajdanovsky, basado en un relato de J.L. Borges.
domingo
Tardes de cine
Leo se acomodó en la butaca en la oscuridad y se sintió muy bien, muy feliz. Le invadió una sensación de paz y tranquilidad. Había muy poca gente en el cine. Eso era lo que más le gustaba. En el cine podía pensar y sentirse extrañamente pleno. Era una sensación que no podía definir.
Juan Madrid, Cartas bajo la manga
sábado
Novedades
Rossellini, como buen vidente del futuro, destacó el valor de la memoria. Como buen revolucionario, fue un hombre amante de la tradición. Esto que he dicho parece una paradoja, pero creo que esclarece mucho lo que Rossellini representa para nosotros, porque como decía Eugenio D'Ors: "Todo lo que no es tradición es plagio" y, precisamente, Rossellini era un innovador porque creía en la tradición. O, dicho de otra forma, según la frase de Bacon: "Salomón dijo 'No hay nada nuevo sobre la tierra'. Platón imaginó: 'Todo nuevo conocimiento no es sino un recuerdo'. Según esto Salomón sentenciaría: "Toda novedad no es sino un olvido".
Antonio Drove, Tiempo de vivir, tiempo de revivir
miércoles
En la peluquería
Pero en una ocasión, hace menos de un año, y por razones en la que no quiero entrar aquí, me sentía aún más solo que de costumbre y se me ocurrió la idea de ir a cortarme el pelo aunque no lo tenía nada largo.
Kjell Askildsen, En la peluquería
domingo
Escritores famosos y el color amarillo
Los escritores tienen que ser famosos, porque si no, nadie los lee. Se vive mucho mejor siendo un escritor famoso. Cuando viajas, te ponen en primera. Cuando duermes, lo haces en hoteles estupendos. Cuando caminas por la calle, la gente te sonríe. Se hace más el amor si eres famoso. Se escribe incluso mejor, porque la fama siempre te susurra cosas elegantes al oído. Hasta el sol cae sobre las frentes de los escritores famosos con una dulzura sobrenatural. Hasta el mar, cuando te acercas a él, dice tu nombre, y dice tu muerte.
Manuel Vilas, La fama, El país, 30/11/2018
Escogí el amarillo para la portada de mi libro porque es un color irracional y de duelo.
Manuel Vilas, Cadena Ser, 5/12/1018
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sábado
Lo que se sabe hacer ya está hecho
La clave del arte es hacer lo que no se sabe hacer porque lo que se sabe hacer ya está hecho. Y el que hace lo que sabe hacer está perdiendo el tiempo.
Eduardo Chillida
viernes
Un raro bienestar
Las buenas acciones siempre me producen un raro bienestar. Por eso hago pocas: porque el bienestar es raro y me quita de escribir.
Cuando soy feliz odio escribir que es lo que más me gusta. Se ve que no es posible ser feliz y hacer lo que a uno le gusta al mismo tiempo. Esta es una contradicción que la filosofía no ha estudiado suficientemente.
No sé quién decía que la gente suele triunfar en lo segundo para lo que está más capacitada, porque para triunfar en lo primero hay que alcanzar niveles de desgracia verdaderamente insuperables.
Juan José Millás, Un raro bienestar
lunes
El modificador
(...) me gusta repetir, pero modificando. Esta última frase es la que se ajustaría más a mi personalidad, porque soy un modificador infatigable. Veo, leo, escucho, y todo me parece susceptible de ser alterado. Y lo altero, no paro de alterar.
Tengo vocación de modificador.
Enrique Vila-Matas, Mac y su contratiempo
Ilusión por falsificar
Me fascina el género de los libros póstumos, últimamente tan en boga, y estoy pensando en falsificar uno que pudiera parecer póstumo e inacabado cuando en realidad estaría por completo terminado.
De morirme mientras lo escribo, se convertiría, eso sí, en un libro en verdad último e interrumpido, lo que arruinaría, entre otras cosas, la gran ilusión que tengo por falsificar. Pero un debutante ha de estar preparado para aceptarlo todo, y yo en verdad soy tan solo un principiante.
Enrique Vila-Matas, Mac y su contratiempo
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domingo
El impenetrable enigma de vivir
Macedonio llega tarde, pero temprano, para sorpresa de todos.
El retraso se explica además si se recuerda que una de sus peregrinas teorías (desarrolló varias: sobre la psiquis, el Estado, la salud) era que la literatura bien podía no escribirse y que los libros no eran realmente indispensables: el origen y el fin del fenómeno literario estaba en el acto de pensarlo y nada más.
[…] En nuestro siglo XX hay muy pocas figuras que puedan superar en extrañeza a Macedonio, al mismo tiempo que en humildad y consecuencia —si eso se puede decir— con un espíritu de total anarquía que era para él la única manera de responder al impenetrable enigma de vivir y saber que estamos viviendo. Por sentir y expresar, antes que nadie entre nosotros, el sentimiento del absurdo es, sin duda, en gran precursor de nuestra vanguardia...
[…] Macedonio amó la soledad, la quietud, el ocio mentalmente activo; lo que escribió es una pequeña fracción de lo que pensó en la privacidad de su hogar o en pequeños círculos de amigos.
[…] Macedonio ejerció la actividad literaria casi a pesar suyo, como un fantasma amable, irónico y juguetón.
[…] El desorden en que tenía sus papeles es legendario, igual que su resistencia a organizarlos como libros. Dejarlos dispersos por todas partes, metidos entre los muebles, regados por el piso o deliberadamente escondidos era para él la forma natural en que debía vivir la literatura, no definitivamente fijada entre las páginas de un volumen; hasta consideraba que las erratas no eran sino benéficas intervenciones del azar, que mejoraban el original.
[…] Casi todos sus textos son editorialmente cuestionables y algunos fueron desglosados de páginas en las que había juntado indiscriminadamente poesía, novelas, relatos, ensayos, etc.
[…] Sus Obras completas comenzaron a editarse en 1974 y suman nueve tomos. No importa cuánto se logre exhumar y compilar, habrá que considerar su obra siempre incompleta, dispersa y -como la de Duchamp- definitivamente inacabada o solo "totalmente empezada".
José Miguel Oviedo, Historia de la literatura hispanoamericana, 3. Postmodernismos, vanguardia, regionalismo. pp. 298-301
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viernes
Alquilo Sol
El precio de la vivienda ha subido un 30% en los últimos cuatro años. Recordar eso lo convierte a uno, a ojos de los líderes de la derecha, en un mal español.
Quizá el piso de alquiler en el que vives tú o tus hijos sea la décima parte del tamaño de la bandera que ondea en la plaza de Colón de Madrid. Pero lo importante no son los metros cuadrados de tu casa, sino la superficie útil de la enseña nacional.
Hay que meter eso en la cabeza de los contribuyentes para que adopten, frente a los conflictos reales, una actitud de carácter religioso.
Juan José Millás, Moderado, El País, 22-02-2019
lunes
Comprenderlo todo
Aqunue las lertas etsén mal,
solo nsecetiasla preimra
y la útilma ltrea praa leer su sainigficdo
y coerpmndelro todo.
Enexactame iugal que en el amor.
Luis Ramiro, Desordenado
domingo
La ciudad de plastilina
Madrid es una ciudad de plastilina, tú puedes hacer lo que quieras con ella, es de arcilla.
Yo, muchas veces, he puesto calles que no existían, o pongo que de tal calle sale tal otra... y es mentira, y jamás nunca nadie me lo ha reprochado.
[…] Madrid es una ciudad cuya característica principal es su inexistencia, Madrid no existe, entonces como no existe nadie te puede reprochar que te inventes sus calles.
Juan José Millás
O
Tal vez Homero escribió La Odisea para esta portada. O Tal vez Ulises hizo aquel viaje para que Homero escribiera su historia para esta portada. Tal vez yo esté aquí para eso.
Indicios de un modelo persintente
El reverendo Gwyon hizo las maletas y viajó lentamente por la península. Vio gente y reliquias, movimiento y colapso, la acumulación del tiempo en los muros, los pórticos derruidos, mosaicos en monocroma exposición que recuperaban sus colores de vida romana cuando se les echaba encima un cubo de agua, las fachadas rotas de catedrales donde el tiempo no había pasado, sino que se había aglomerado, y que perduraban no como testigos de su destrucción, sino como custodios de su pervivencia.
Al entrar en las ciudades lo perseguían los gritos de los buhoneros, hombres que compraban botellas, que vendían escobas, que gritaban como hombres afligidos por grandes dolores. Por las calles lo perseguía la desesperada esperanza de felicidad de las melodías rotas de los organillos, y se detenía a contemplar los juegos de los niños sobre el pavimento, buscando allí (como buscaba en la forma de los tejados, en el trazado de las escaleras, los pasillos, los dormitorios y las cocinas abandonados en paredes todavía en pie donde el edificio colindante se había derrumbado, o en la sombra del respaldo de una silla sobre el embaldosado repetitivo de un suelo) indicios de un modelo persistente, de una forma significativa. Visitó catedrales, la desentrañada mezquita de Córdoba, la inmensa mole de Granada, y esa frenética demostración gótica de Burgos donde hay un Cristo firmemente clavado del que una vez se dijo que estaba hecho con un pellejo humano disecado, pero que luego había pasado por cuero de búfalo, un material menos frecuente, que recordaba en su humor a la sirena compuesta de un mono y un bacalao.
William Gaddi, “Los reconocimientos”, traducción de Juan Antonio Santos, Ed. Sexto Piso
Morfología
Así comienzan algunos cuentos de Roberto Bolaño. "Coincidimos en cárceles diferentes". "Fui a Gómez Palacio en una de las peores épocas de mi vida". "Un poeta lo puede soportar todo". "Aquí estoy yo, Joanna Silvestri, de 37 años, actriz porno, postrada en la Clínica Los Trapecios de Nimes".
Jorge Carrión, Apuntes sobre la celebridad
sábado
Familias felices
El tan famoso principio de Ana Karenina suena algo ingenuo leído ahora. No quedan familias felices. Ya no. Quizás las hubiera todavía en el siglo XIX y quizá entonces todas las familias felices se parecieran entre sí, mientras que las desdichadas lo fueran cada una a su manera. Hoy todas las familias son desdichadas y además, para colmo, se parecen entre sí.
(...) No es la felicidad lo que está vacío, lo que no tiene desenlace ni desarrollo argumental es la desgracia, que no nos hace singulares ni dignos de la atención ni de Tolstói ni de la persona amada, si no que nos iguala a todos: nos convierte en borradores sin sentido, tachados, tentativos, tenues. Y encima demasiado parecidos unos a otros.
(...) Durante demasiado tiempo la literatura se ha aprovechado a mansalva del sólido prestigio de la desgracia. Hannah Arendt hablaba (con razón) de la "banalidad del mal", pero lo que de verdad ha perdido interés, al menos en la novela, es la desdicha.
[La novela de Ángela Medina] Pañales y cerveza avanza en dirección contraria: el sufrimiento es, sobre todo, muy aburrido, una narración sin desenlace (porque solo conduce a más sufrimiento), no enseña nada ni tiene significado o sentido, y todas las familias desgraciadas se parecen sin saberlo siquiera.
Rafael Reig, El descrédito de la desdicha, ABC Cultural 1029
miércoles
Física de fluidos
Conocí a un científico que era muy aficionado a las nubes. Llevaba siempre su cámara dispuesta para fotografiarlas. Sabía que era importante hacerlo muy rápido. A veces veía una nube interesante cuando iba conduciendo y paraba el coche en un arcén, aunque fuera en una autopista, y se apresuraba a fotografiarla. Era un especialista en física de fluidos. Me contó que era miembro de una asociación internacional de observadores de las nubes: la International Cloud Appreciation Society. ¿Y si lo que uno escribe, lo que uno proyecta, pudiera existir así, suceder así, como flujos de aire, acumulaciones de vapor de agua que fueran cobrando formas inusitadas pero también previsibles, de acuerdo con un repertorio fijo, clasificadas y ordenadas como especies de animales o plantas?
Antonio Muñoz Molina, Un andar solitario entre la gente
lunes
A esta hora mañana ¿Dónde estaremos?
A esta hora mañana, donde estaremos
en una nave espacial en algún lado,
navegando a través de un mar vacío.
The Kinks, This Time Tomorow
domingo
Cruzar evidencias
"Hasta los paranoicos tienen enemigos", le dijo a su padre Ricardo Piglia. No es cierto que los paranoicos hallen enemigos en cualquier lado, es que los enemigos existen.
Los enemigos forman parte de un sistema, de una conjura, los enemigos aplican la voluntad de poder de manera secreta, pero con método, siguen líneas de puntos. Los paranoicos solo pretenden desvelar un orden, un todo racional, en un mundo que se pretende irracional y con un amplio margen para un caos benévolo, el azar y el libre albedrío.
Nade eso, dicen los paranoicos: todo lo rige una razón agresiva, fría, técnica. ¿Hasta qué punto es racional ese mundo alucinado de sospecha continua? ¿Tienen razón los que buscan una razón última? ¿Es demasiado patética esa búsqueda en los pasos de frontera de la locura? Los paranoicos son los monstruos de Descartes. La paranoia es el gran tema.
Antecedentes: Los anarquistas de Chesterton en El hombre que fue jueves, todo Kafka, el Tristero de Pynchon, la literatura americana de la conjura, la subliteratura de espionaje, la infraliteratura de la Teoría de la Conspiración y los expedientes X. La gran obra de Ernesto Sabato.
Si yo también fuera un paranoico -que no lo soy: me limito a transcribir la realidad y a cruzar evidencias, persigo a mis perseguidores- diría que la obra de Ernesto Sabato sigue un plan en un mundo de ficción: sus tres novelas son en realidad una sola.
Francisco Casavella, Prólogo a Abbadón el exterminador
lunes
La vida pasa en otros sitios
La retórica profecía wagneriana, tras la cual era tan fácil adivinar la muerte, cedió su plaza, ante el ojo de la cámara, a la desnuda belleza del rostro adolescente.
Donde primaba el acecho de lo trágico europeo, se ha impuesto un postulado impensable: es posible ser feliz; es necesario. De Berlín a Java y Bali, Schuh no sigue un recorrido espacial. Sí una conversión. Teológica. La vida pasa en otros sitios. Donde la belleza. En el cuerpo desnudo de las muchachas, como en la igual de desnuda mirada de los viejos.
Gabriel Albiac, De lo bello y lo triste, ABC Cultural, nº 1029 (Sobre Gotthard Schuh)
domingo
Antes de perder la conciencia
Ya en la cama, decidí que al día siguiente me levantaría con la fantasía de que me faltaba el brazo izquierdo, a ver qué tal se me daba la cosa. Nos dormimos con la radio puesta y antes de perder la conciencia oí que en la plaza de Castilla se había abierto un socavón por el que se habían colado cuatro coches y llovía y llovía.
J.J. Millás, Y llovía y llovía
sábado
jueves
Resignación
En realidad, últimamente, dicen, Madrid se está llenando de fantasmas.
Sería, quizás, cuestión de protegerlos.
Al fin y al cabo, como es sabido, el hombre inventó al fantasma para contarse la historia del lamento que perdura. Quiso que una presencia en la sombra le hablara del sentimiento contrario a la resignación.
domingo
Peligro
En la ignorancia de los pueblos está el dominio de los príncipes, el estudio que les advierte les amotina.
[…] Príncipes, temed al que no tiene otra cosa que hacer sino imaginar y escribir.
Francisco de Quevedo
sábado
La comedia universal
Me considero un canalla y no tengo el menor respeto por mi persona. Soy un individuo que ha profundizado en su propia conciencia, ¿y quién que ahonde en los pliegues de su conciencia puede respetarse?
[…] Detesto esa universal comedia de los sentimientos honorables. Sistema de convenciones que se manifiesta, cuándo no, en el lenguaje supremo falsificador de la Verdad con V mayúscula.
Convenciones que al sustantivo "viejito" inevitablemente anteponen el adjetivo "pobre"; como si todos no supiéramos que un sinvergüenza que envejece no por eso deja de ser sinvergüenza, sino que por el contrario, agudiza sus malos sentimientos con el egoísmo y el rencor que adquiere o incrementa con las canas.
Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas, pp. 296-297.
miércoles
Historia Contemporánea
Todo lo que es interesante ocurre en la sombra. No se sabe nada de la verdadera historia de los hombres.
Céline, Viaje al fin de la noche
lunes
Si quieres puedes
Lo que me irrita sobremanera es el pensamiento positivo de nuestro tiempo: “si tú quieres, tú puedes”; “el esfuerzo tiene recompensa”; “la felicidad está al alcance de tu voluntad”, etcétera.
Es pensamiento casi pornográfico, que no toma en cuenta ninguno de los problemas del ser humano y que educa en la irresponsabilidad de creer que Jauja existe.
La mayor parte de las personas son mediocres, no tienen talento, no aportan nada de enjundia al mundo en el que viven.
sábado
Buscar sentido
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P: Aparece Vázquez Montalbán, estableciendo un juego metaliterario con Carvalho.
R: El Escritor ha desaparecido, muerto en Bangkok, y era quien le daba un cierto rumbo a su vida. La gente que leemos o escribimos intentamos vivir la vida como si fuera un libro: que las cosas tengan sentido, que la gente explique por qué se va o por qué se queda, por qué hacen esto o lo otro, que sea todo justo, que haya una cierta redención. Pero la vida no tiene sentido, la gente se va y no te cuenta por qué.
El escritor, al novelar sus casos, le vampirizó, le puso en manos de todo el mundo pero a la vez le daba la tranquilidad de saber cómo era. Porque uno nunca sabe si es cómo es o cómo los demás creen que es
El escritor, al novelar sus casos, le vampirizó, le puso en manos de todo el mundo pero a la vez le daba la tranquilidad de saber cómo era. Porque uno nunca sabe si es cómo es o cómo los demás creen que es
Xavi Ayén, entrevista a Carlos Zanón, La Vanguardia, 16-01-2019
El principio de incertidumbre en el nivel macroscópico
El 25 de agosto un varón de unos 60 años caminaba tranquilamente por el medio de la M30.
Al ver nuestras cámaras el individuo echó a correr.
¿Por qué insistimos en la perspectiva desde la que estemos observando? Porque , y de acuerdo con el principio de incertidumbre formulado en 1926 por Werner Heisenberg, es imposible medir, observar al mismo tiempo, tanto la posición o la velocidad de una partícula/onda. En otras palabras: si conocemos la posición en la que se ubica un átomo, desconoceremos su velocidad, y viceversa. Lo mismo sucede con partículas aún más pequeñas como el protón, el neutrón y los electrones (hay un universo más pequeño todavía, formado por quarks y gluones).
Julio García, El problema del observador en la mecánica cuántica
martes
Salir a la intemperie
Poeta es aquel que prefiere, a las variaciones sobre lo que ya sabe hacer, la salida a la intemperie y el ponerse en riesgo.
Edgardo Dobry
lunes
Actos valientes
Quizás nuestros único actos valientes y fecundos han sido las palabras tiernas que alguna vez pronunciamos, algún gesto de arrojo que tuvimos, una caricia distraída, las horas empleadas en leer o escribir un libro. Y nada más.
Julio Ramón Ribeyro, Prosas apátridas
jueves
Eterna Navidad
Desde que murió padre, que era el
que ponía el sentido común, esta casa ha caído en el caos. Nuestro desorden es tan
grande que, a menudo, confundimos la noche con el día, la izquierda con la
derecha, los días de trabajo con las fiestas de guardar.
Nuestro calendario sigue inmóvil en
la pared de la cocina, marcando el día en el que murió padre y, como era el
único que sabía pasar las hojas, los días van cayendo sin orden, lo mismo hacia
adelante que hacia atrás o quedándose quietos, congelados en lunes perpetuos o,
lo que es peor, en domingos interminables como la eternidad de los agnósticos.
Con las fiestas religiosas pasa igual,
en casa siempre hemos celebrado las tradiciones, pero desde que se fue papá, lo
hacemos de forma espontánea, cuando creemos que ha llegado el momento. Por
ejemplo, si madre dice Creo que por ahora
es San Juan o Me parece que este martes
son Los Santos, entonces amontonamos muebles viejos y encendemos una
hoguera en medio del patio, o compramos huesos de santo y freímos roscas de
anís, y después vamos a comerlas al cementerio, junto a la tumba de padre.
Pero esta mañana el primo Eduardo ha
llegado diciendo que por la situación de la Osa Mayor, cree que es Nochebuena.
Todos nos hemos alegrado y enternecido mucho recordando cómo le gustaba a padre
celebrar estas fiestas con toda la familia, y madre nos ha mandado a Eduardo, que
es el único que tiene coche, y a mí ir hasta el cementerio y traer a papá.
No pueden imaginar la cena tan
estupenda que hemos tenido, madre estuvo toda la tarde en la cocina, mi hermana
Margarita trajo a su último novio y el abuelo tocó la botella de anís mientras
cantábamos villancicos. Pobre papá, cuando acabó la noche a todos
nos ha dado mucha pena y hemos decidido que no vuelva a la tumba. Lo hemos
dejado en su silla, delante de su plato que estaba lleno de tierra.
Si todo va bien puede que padre nos ayude con
las hojas del calendario y así no volveremos a tener una Navidad con estas
temperaturas, porque aunque el primo Eduardo dice que para una celebración familiar
el calor es lo mejor que hay, la verdad es que la carne se pudre enseguida y
Margarita dice que está un poco harta de salir a ligar cada vez que hay algo
que celebrar.
domingo
jueves
Piedra
La vida sigue, es imposible saber cómo habría sido si hubiéramos abierto otras.
Inés Garland, Piedra, papel o tijera
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