lunes

Un billete de cien pesetas

El desarrollo del debate fue una continua ceremonia de la confusión y de la provocación. Arrabal pidió al auditorio, una aplastante mayoría de militantes libertarios, que los anarquistas rezaran para que España volviera a ser la de Santa Teresa, San Juan de la Cruz y el Quijote y reivindicó para los anarquistas "el derecho a que se les aparezca, como a mí, la Virgen María".

[...] Cuando un veterano militante cenetista manifestó en su intervención estar de acuerdo con parte de lo que Arrabal decía, éste se encaramó en su silla y se subió de pies a la mesa de presidencia, sacando su cartera e insistiendo en darle un billete de cien pesetas al citado cenetista. La escena provocó la hilaridad general.

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