martes

El teatro está fuera


Un caballero desesperado

Alan Thorndike: Necesito que me preste una libra.

Jerry Stokes: ¿Habla como un caballero y pide dinero a las chicas?

Alan Thorndike: Soy un caballero desesperado.

El hombre atrapado (Man Hunt, Fritz Lang, 1941)

 

 

domingo

al treinta

La verdad, como poco, lleva una doble vida.


Miguel Ángel Arcas


Bajos fondos


Ni siquiera yo, con un pequeño barco de no más de seis tripulantes, llegaré nunca a escapar de la miseria. En estos fondos no hay ninguna piedra filosofal.

 

Juan Jacinto Muñoz Rengel, El cazador de esponjas

martes

El abrazo de una Greener 7,5 milímetros

La muchacha está de perfil, con las piernas estiradas, cabeza hacia atrás, en la posición de los jugadores que se han aislado de la pareja para entregarse a las cartas que tienen en la mano. 


Así la línea del cuello se lanza como una sugerencia de vela de goleta, libertándose airosamente de los hombros que son ágiles y tranquilos, a propósito para acoger con soltura el brillante, tierno y siempre confiado abrazo de una Greener 7,5 milímetros.


 Toda ella resplandece.


José Cardoso Pires, El delfín

sábado

Momentos antes del baño

La mañana del 13 de julio de 1793 Carlota Corday compró por 40 soles un cuchillo en un tenderete del Palais Royal y se dirigió al domicilio de Jean Paul Marat.




jueves

Damero

Nada dice lo real, ni la arena de los caminos, ni las ramas sin hojas de los árboles, ni las estatuas que presiden las fuentes.


José Ángel Cilleruelo

jueves

Diario

  
21 de abril de 1941

Desde el 10 de febrero estoy en Lisboa. Hace meses que no he escrito nada, ni tan siquiera cartas inteligentes. Interrumpí mi diario íntimo al salir de Rumania el 19 de abril de 1940. Habría sido inútil escribir mis impresiones. 

    (...) Sin embargo, hoy comienzo este cuaderno con unas motivaciones muy distintas. Nina se ha marchado unos días a Bucarest. Me quedo solo cuatro o cinco semanas. La suspensión del trabajo responsable desde hace tantos meses, la presión política con la que estoy viviendo, la pereza mental, el abandono de mis manuscritos y notas de Oxford, la pobreza intelectual de Lisboa. Todo eso me amenaza con una lenta degradación. Siento la necesidad de volver a encontrarme a mí mismo, de concentrarme.

Mircea Eliade, Diario portugués

martes

Novelas en las calles

La dejé en su coche y anduve dando patadas a las piedras durante una hora. Después entré en una cafetería y en el servicio quemé la cuartilla de Luis Mary donde aparecía la idea para una novela.


Juan José Millás, Papel mojado



lunes

La mediana edad era esto

Coches, perros, ancianos, adolescentes. Solo las personas de mediana edad, como yo, no desaparecían ni a tiros. Personalmente, no había desaparecido nunca. Intenté pensar en mí como en un desaparecido, calculando el hueco que mi ausencia provocaría en la vida de los otros. 


Un hueco pequeño, una especie de respiradero, que enseguida se rellenaría de otras cosas (perros, coches, personas), mientras mi volumen se movería por barrios alejados del mío. Me imaginaba yendo en un autobús que nunca hubiera tomado antes.


J.J. Millás, El desaparecido

Pulsar para recordar

PULSAR EN EL DIBUJO
Llanto de pasión, El último de la fila







jueves

Movimientos bruscos

Muchas veces, caminado por la ciudad, me descubría imaginando que un francotirador preparaba su rifle, se apostaba en una terraza y me esperaba. 

Buscaba mi cabeza con el teleobjetivo, centraba exactamente en mi sien el punto de mira y dejaba de pensar en cualquier otra cosa, 

Yo caminaba despacio, sin hacer movimientos bruscos, para facilitarle la tarea. Cesar por fin, al instante, sin miedo, sin culpa... no podía desear más.


José María Parreño, Las guerras civiles

miércoles

Los aspectos emocionales

Redujo [esta imagen] a sus elementos esenciales. Esta forma, destacando sólo lo principal, habitual en el pintor flamenco, se acentuó aún más en este momento avanzado de su carrera artística en que, al ser figuras mayores, resultaba obligado que fueran menos.


[] Al insistir en los aspectos emocionales trató de dar una imagen lo más conmovedora posible. Sin embargo, como suele ser bastante frecuente en los primitivos flamencos, o al menos en la tradición en la que él se formó -Memling y la herencia de Van der Weyden y los Van Eyck, e incluso también fue deudor de Van der Goes-, no llegó a los extremos de otros pintores.


Silva, P. La Crucifixión de Juan de Flandes

lunes

Soluciones imaginarias

Soy catastrofista, pero las catástrofes pueden ser negativas o positivas, o incluso ambas cosas a la vez.

Baudrillard




viernes

Comedia humana

Para sobrevivir hay que saber interpretar todos los personajes de la comedia humana.


Sergio García

martes

Kate Moss

En un experimento de Historia Contrafactual, un historiador marxista británico colocó una figura de látex endurecido de 4,35 metros de Kate Moss a la entrada del Checkpoint Charlie, de tal forma que los conductores que querían entrar en el sector soviético tenían que pasar obligatoriamente con sus coches entre las piernas de la modelo

Los resultados de esta prueba histórica fueron sorprendentes, claro.

 

 

domingo

Maldonado

En esta ciudad paralela la nieve de colores que cae sobre las estatuas de héroes nacionales descabezados les proporciona el (feliz, orondo, pétreo) aspecto de una bailarina de ballet.



La manifestación inversa del miedo

En la calle Isabel la Católica hay una casa en ruinas. Mejor dicho, había, porque hace poco la demolieron para construir una fábrica de heladeras. Estaba desocupada desde muchísimos años atrás, por un pleito o una sucesión. Creo que era de los Miguens, una quinta que en un tiempo debe de haber sido muy linda, como esta. Recuerdo que tenía unas paredes verde claro, verdemar, todas descascaradas, como si tuvieran lepra. Yo estaba muy excitada y la idea de fugarme y de esconderme en una casa abandonada me producía una sensación de poderío, quizá como la que deben sentir los soldados al lanzarse al ataque, a pesar del miedo o por una especie de manifestación inversa del miedo. Leía algo sobre eso en alguna parte ¿vos no?

Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas

lunes

Un día fuimos héroes

Llaman a la puerta. Es el vecino del rellano, Víctor Mora, el escritor que, al mismo tiempo, es el autor de los tebeos de El Capitán Trueno. Es recibido con orgullosa delectación por los hijos de Montserrat: a su edad debe haber pocas maravillas comparables a la de tener al padre de El Capitán Trueno por vecino. 


Víctor Mora pide prestada una cebolla con doméstica discreción. Montserrat se levanta, va hacia la cocina. La casa de la Roig tiene los techos y muros decorados por Ocaña, el pintor y travesti. Hay flores, ramajes, prismas, rayas de diversos colores. Es una casa un poco mágica esta, entre el Capitán Trueno y los dibujos.


Rosa Montero, El País Semanal, Artículo sobre Montserrat Roig


jueves

Cabaret





La curiosa figura de Frank Wedekind (1864-1918), artista, cantante de cabaret y compositor así como a veces agente de publicidad de una firma de envasado de carne y secretario tanto de un falsificador de arte como de un circo ambulante, fue, y sigue siendo, uno de los más controvertidos y, quizás, uno de los menos valorados escritores alemanes. 

Era un escritor teatral cuyas innovaciones ejercía una potente influencia en toda una generación de escritores y directores germanos, cuyas representaciones de cabaret estremecían e impresionaban a autores de la talla de Bertold Brech o Heinrich Mann, y a quien Thomas Mann llamó "uno de los avezados moralistas europeos".  

La obra de Wedekind fue, a lo largo de su vida, objetivo de constante censura y denunciada por peligrosa, inmoral y antipatriota. Cuando La caja de Pandora, la segunda de las dos obras 'Lulú' en las que Berg basó su ópera, se publicaron y estrenaron en el Intimes Theater de Núremberg en 1904, siendo autor y editor llevados a juicio por diseminada obscenidad.


Lulú, de Alban Berg, por Roberto Montes, Melómano nº 158, Noviembre 2010

lunes

Despeinados fragmentos sin destino

Caminamos sobre una época con un presente encharcado y un futuro que ha perdido compostura. No es decadencia, sino metamorfosis estética y ética rodando por los suelos.


Exponiendo sus grandes ruinas no como desechos de vertedero sino como fascinantes y despeinados fragmentos sin destino. Tan descabalados, tan descabellados como asombrosamente bellos.


Vicente Verdú, El sexy del desorden, El País 31/12/2016

sábado

La caja anónima

Las cajas cerradas, como las llamadas anónimas o las monedas sueltas, las carga el azar.


lunes

La ciudad escrita

    

Desde sus primeras páginas la primera novela de caballería de España [Tirant lo Blanc] parece querernos advertir que todo libro de caballería presupone un libro de caballería anterior, necesario para que el héroe se haga caballero "Tot l'ordre és en aquest llibre escrit". De este postulado se pueden extraer muchas conclusiones, incluso la de que tal vez la caballería nunca existió antes de los libros de caballería, o que directamente solo existió en los libros.


Italo Calvino, Por qué leer a los clásicos

Dejar las cosas

Si uno empieza por permitirse un asesinato pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente.

Thomas de Quincey, 

Del asesinato considerado como una de las bellas artes


Retratos

Si deseáis entender a fondo la historia de Italia, mirad atentamente los retratos (...) En los rostros de la gente siempre puede leerse algo de la historia de su época, si se sabe leer en ellos.


Giovanni Morelli



lunes

Cortázar. Resultado de su instrucciones de uso en 2018

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.

Instrucciones para subir una escalera, Julio Cortázar

martes

La biblioteca infinita


Aquí tiene su entrada la Biblioteca de Babel

Yo afirmo que la Biblioteca es interminable. Los idealistas arguyen que las salas hexagonales son una forma necesaria del espacio absoluto o, por lo menos, de nuestra intuición del espacio. Razonan que es inconcebible una sala triangular o pentagonal. (Los místicos pretenden que el éxtasis les revela una cámara circular con un gran libro circular de lomo continuo, que da toda la vuelta de las paredes; pero su testimonio es sospechoso; sus palabras, oscuras. Ese libro cíclico es Dios.) Básteme, por ahora, repetir el dictamen clásico: La Biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es inaccesible.

Jorge Luis Borges, La biblioteca de Babel El jardín de senderos que se bifurcan (1941; Ficciones, 1944)

La biblioteca de Babel está formada por hexágonos, de los cuales cuatro muros se usan para almacenar los libros, y las restantes dos para comunicarse con los siguientes.

Cada muro tiene cinco estantes.
Cada estante treinta y dos libros.
Cada libro cuatrocientas diez páginas.
Cada página cuarenta renglones.
Cada renglón ochenta símbolos.
Cada símbolo veinticinco variantes.
Los símbolos son veinticinco. Las veintidós letras de un alfabeto, el punto, la coma y el espacio. Aplicando una combinatoria básica se deduce que: Si en cada renglón hay 80 símbolos, y en cada página hay 40 renglones, entonces hay 80 x 40 símbolos por página; si cada libro tiene 410 páginas, entonces tiene 3200 x 410= 1312000 símbolos. Finalmente, como cada símbolo tiene 25 variantes, pueden formarse libros completamente distintos.

lunes

Love is wise, hatred is foolish


Cuando estés considerando cualquier tema, o considerando cualquier filosofía, pregúntate a ti mismo únicamente: ¿cuáles son los hechos? ¿y cuál es la verdad que los hechos revelan? Nunca te dejes desviar, ya sea por lo que deseas creer, o por lo que crees que te traería de beneficio si así fuera creído. Observa única e indudablemente sobre cuáles son los hechos.

(…) Lo moral que quisiera decir es muy simple. Debo decir: el amor es sabio, el odio es tonto. En este mundo que cada vez se vuelve más y más estrechamente interconectado, tenemos que aprender a tolerarnos los unos a los otros, tenemos que aprender a aceptar el hecho de que alguien dirá cosas que no nos gustarán. Podemos solo vivir juntos se esa manera. Si vamos a vivir juntos y no a morir juntos, debemos aprender un tipo de caridad y un tipo de tolerancia que es absolutamente vital para la continuación de la vida humana en este planeta.

Bertrand Russell en el programa Face to Face

lunes

Antagonismo. Una lección deportiva de Rafael Sánchez Ferlosio


Pero acaso lo más interesante de este último paso a la categoría de diferencia de un miembro de una pluralidad de repetición es la circunstancia de que se dé de la manera más exactamente analógica, en miembros de antagonismo deportivo. Así ocurrió, en efecto, cuando los cuatro partidos del circo romano, blancos, rojos, verdes y azules, fueron copiados, hacia el siglo V d.C., por el circo de Constantinopla, reduciéndose de cuatro a dos —tal como parece exigir el más puro paradigma del antagonismo—, los famosos Partidos del Circo: Verdes y Azules, de los cuales uno adoptó la nota específica de “monofisita”, para pasar a la categoría de la diferencia. El antagonismo deportivo parece ser el que mejor cuadra por el modelo del postulado de Carl Schmitt sobre el resorte fundamental de la política: amigo y enemigo.


Rafael Sánchez Ferlosio, La clarividencia de Defoe, El País, 25/05/2014

domingo

Yo tenía entonces treinta y siete años

Yo entonces tenía treinta y siete años y me encontraba a bordo de un Boeing 747. El gigantesco avión había iniciado el descenso atravesando unos espesos nubarrones y ahora se
disponía a aterrizar en el aeropuerto de Hamburgo. 


La fría lluvia de noviembre teñía la tierra de gris y hacía que los mecánicos cubiertos con recios impermeables, las banderas que se erguían sobre los bajos edificios del aeropuerto, las vallas que anunciaban los BMW, todo, se asemejara al fondo de una melancólica pintura de la escuela flamenca.


Haruki Murakami, TOKIO BLUES Norwegian Wood

domingo

Lección de arte con Sánchez Ferlosio (I)

(El bautista). La cabeza cortada tenía el oído contra la bandeja, como auscultando en el temblor del oro el tenebroso porvenir.


Rafael Sánchez Ferlosio

sábado

Lección de arte con Rafael Sánchez Ferlosio (II)

Mía es la venganza, yo la pagaré

Mihi uindicta, Ego retribuam

Si no debe ignorarse la intención pedagógica tradicional de la pintura cristiana, más inexcusable será pasar por alto la grandiosa lección de teodicea de una representación mundialmente conocida y admirada como la del Juicio Final en la Capilla Sixtina.

 

Sentado como en un escabel en la parte alta del centro del cuadro y con un tamaño algo mayor que el de las figuras que lo rodean, Cristo aparece semidesnudo, cubiertos sólo el hombro izquierdo y el regazo, el cuerpo levemente escorado hacia la izquierda como acompañando al rostro, que forma ya un perfil de algo más de tres cuartos hacia ese mismo lado; del poderoso torso se levanta el brazo derecho, bien musculado, formando un ángulo algo menos que recto con el antebrazo, que remata en la mano abierta, con los dedos separados pero curvados en forma de concha, como formando un espejo cóncavo que concentrase los rayos de luz, ahora rayos de ira, hacia el mismo rincón inferior de la izquierda al que apunta la mirada: el rincón más oscuro del cuadro, donde se retuercen los réprobos: la mano del Salvador no está salvando, está condenando. El Hijo no se hizo hombre para redimir a los hombres, sino para vengar al Padre. 


Rafael Sánchez Ferlosio, El País, 28/03/2010 


lunes

Pasajes gratis

Solo el que ensaya lo absurdo es capaz de conquistar lo imposible.


Miguel de Unamuno, Vida de don Quijote y Sancho


domingo

Los mandamientos de Bárcenas

1. No robar más de lo necesario.
2. No mentir menos de lo necesario.
3. No ocultar nada a los constructores.
4. No engañar al señor de Mercadona.
5. No viajar a Suiza.
6. No viajar a Génova.
7. No volar con Ana Mato.
8. No hacer de payaso en las fiestas infantiles de Ana Mato.
9. No regalar a Rajoy bolsos de Louis Vuitton.
10. Escribir con buena letra.



miércoles

De parranda por Königsberg


Precisamente porque estaban enfermos y no salían de casa escribían mucho. Si comparamos las aportaciones a la filosofía ilustrada del Kant que nunca salió de Königsberg y el Casanova que estaba siempre de parranda obtendremos un ejemplo bastante eficaz.


J.J. Muñoz Rengel, Artículo de Pablo Bujalance, Diario de Sevilla 18/05/2012

Un alto en la terapia (Historia de un guardabarros)

Abres la ventana y pasan cosas. A veces las cosas sólo necesitan que abras la ventana para comenzar a pasar.
La noche en la que ardió esa moto pasaron algunas cosas, muchas antes del suceso que condujeron hacia él, otras después -gracias al suceso- y otras tantas dejaron de suceder.
Yo no estaba allí o quizás sí, quizás iba en esa moto y salí disparado y abollé el casco contra el asfalto y ahora hay un trocito de asfalto abollado gracias a mi cabeza. Yo no corrí más de la cuenta aquella noche o quizás sí, quizás corrí a por la videocámara cuando oí aquel frenazo y las voces y las sirenas, quizás estaba discutiendo con mi mujer de algo importante que jamás volvimos a discutir... quizás aquel incendio evitó que nuestras vidas se quemaran o evitó que nos salváramos, no lo sé aún. Y hay más vecinos a los que le ha pasado lo mismo o justo lo contrario, que lo escriban, ellos sabrán.
Mi moto, ni un kilómetro más, ni uno menos, ardiendo con mil historias en su guardabarros.
Esta es, al fin, la historia de un guardabarros.
Arda y empiece el mundo.

sábado

Lunares en la espalda (constelaciones de sed)

Ya no suena Dylan en lo más profundo de mi cráneo./ Ya los días no tienen separadores (como de páginas) con tu nombre/ ya la arena no guarda el recuerdo de su roca/. Ya no huyo./ Ya no hay frutas prohibidas, ni pasteles de nata con regusto amargo./ Ya no hay timbres negros para volver a casa./ Ya es el tiempo de la pasta seca, de la simiente, de los generales.../ Mañana crearé el mundo en una cáscara de naranja/ mañana saldrás de una nuez olvidada/ mañana retumba el juego de la oca en mi espalda/ en tu cara./ Tu cara con ese lunar a la espalda.

John M. Pherson, Poemas de la iguana, Ed. Loup, San Sebastián, p. 144.

martes

A salvo de la realidad

"Nosotros no vivimos en la realidad, pero la visitamos", dice un espía de Amigos absolutos, la novela de John Le Carré, a un principiante con escrúpulos. Tuve un tío rico que vivía también fuera de la realidad, aunque de vez en cuando venía a pasar un rato con los que habitábamos en ella. Llegaba en un coche de quince metros que aparcaba delante de nuestra casa y cuyas llaves nos entregaba para que los niños jugáramos mientras él hablaba con mis padres. Dentro de aquel automóvil con el salpicadero de madera y tapizado en piel, nos sentíamos a salvo de la realidad.

Juan José Millás, Mi primer plato combinado, en
Los objetos nos llaman, Ed. Seix Barral, p. 34.

miércoles

El discreto encanto de las llaves gemelas


Telémaco sigue buscando a Ulises por en el filo de la navaja de Buñuel.

Los dientes de sierra de las llaves de un apartamento de un último piso de una calle recién inaugurada en un barrio periférico de Madrid coinciden con las de una casa con piscina y álamos de hojas doradas de Quebec y con las de un trastero lleno de sorpresas de un sótano de Kioto. Roberto no pudo resistir la tentación de comparar las vidas de los tres habitantes de esos espacios coincidentes. El viaje iba a ser largo y el retorno espeso.

A la izquierda casa de Quebec con la llave duplicada en España y Japón.


A la derecha interior de una casa de muñecas en el interior de la casa de Quebec con la llave duplicada.





Arriba, detalle del bordado del mantel de la mesa de la casa de muñecas situada en el interior de la casa de Quebec.