martes
viernes
Just a perfect day
Just a perfect day;
drink sangria in the park.
then later when it gets dark
we'll go home.
Just a perfect day;
feed animals in the zoo.
then later a movie too,
and then home.
LOU REED
En Lou Reed se podía confiar, porque siempre se la jugaba por todos nosotros. Cada álbum nuevo traía un nuevo riesgo, tierra ganada al mar. Hay gente que se muere y no pasa nada. Con la muerte de Lou Reed yo noté el empeoramiento real del mundo. También en estos cinco años he notado el envejecimiento de su memoria. La iconografía de Lou Reed envejece. Sus videos de los años setenta, colgados en Internet, se están volviendo amarillos.
Pensé que si alguien no podía volverse amarillo en nuestros recuerdos ese iba a ser Lou Reed. Cada cierto tiempo aparecen nuevas fotos. El catálogo iconográfico es interminable. Hace poco vi una foto suya desconocida: era un Lou Reed de niño, en la playa, con su padre y con su madre, era una instantánea de 1947. El periodista Ignacio Juliá, que fue su amigo, me reveló algo que me parece fascinante: cuando Lou murió su madre aún vivía. Su madre murió pocos días después. No sé por qué, imagino que por mi tendencia a mezclarlo todo con mi propio país, pensé en Antonio Machado y en su madre, en esa pensión de Colliure en donde agonizaron juntos en 1939.
Manuel Vilas, Cinco años sin Lou Reed, El País, 26/10/2018
sábado
Puertas de atrás, escaleras de servicio y trastiendas
“Aquí no hay nadie, aquí solo estamos Mariano y yo y Mariano ahora no está”. La frase parece sacada de un diálogo de adúlteros, que siempre andan buscando, pobres, un agujero en el que aprovechar la hora en la que el niño hace natación. O kárate. Por eso se conocen todas las puertas de atrás, todas las escaleras de servicio, todas las trastiendas. En su afán por ocultarse, cometen a veces errores garrafales, como el de citarse en el centro mismo de sus intereses. En Génova 13, por ejemplo. Algunos lo hacen en la cama de matrimonio, aprovechando que su pareja se encuentra en el hospital, acompañando a un familiar agonizante. Cuando bordean el peligro de este modo, es porque inconscientemente desean ser sorprendidos para pagar la culpa que les corroe y acabar con esa clandestinidad que tanto placer, pero también tanto dolor les proporciona.
Juan José Millás, Cloacas, El País, 2/11/2018
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viernes
Tres veces al mes en la Calle del Pez la lluvia me cae al revés
La calle del Pez es una calle histórica e históricamente maltratada, una calle que fue símbolo de la resistencia de los pequeños y aguerridos comerciantes del centro cuando los grandes almacenes de la Gran Vía y los supermercados amenazaron su subsistencia. A la calle del Pez la han desahuciado muchas veces y la han dado por muerta otras tantas, la calle del Pez ha estado más veces que ninguna otra destripada, con sus entrañas al viento a causa de interminables y misteriosísimas obras que parecían tener como única finalidad hacer que cerrasen sus puertas los últimos mohicanos de las tiendas de ultramarinos y coloniales, sastrerías a la medida, papelerías o zapaterías.
Montxo Alpuente, Tribuna de bar en bar, La esquina del Palentino
jueves
Estación de Moncloa
Los prismas de las casas no serán definidos por un sol que se recorte en las aristas, repartiendo las caras de la sombra y las caras de la luz, sino por el viento, que hace gemir esquinas y cumbreras, igual que el arco del violín las cuerdas.
Rafael Sánchez Ferlosio
Toda esa música de violín que suena entre la gente que camina con movimientos de hormiguero por las estaciones. Esos silencios llenos de destinos alterados a cada paso.
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lunes
Dónde irán
Ves a gente rara, gente que va al médico, que sale, que va a comprar o a ver a sus abuelos, y tú vas enfrente, sentado, adivinado sus vidas o dónde irán.
Vireta
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sábado
La inauguración permanente de la Historia
(Aviso para el público) En el guiñol no hay Dios, pero sí que están la muerte y el diablo. Así es también en aquellas antiguas aleluyas ilustradas de El mundo al revés: la penúltima es la de la muerte: el hombre tiene la guadaña y la esgrime contra un esqueleto, que dice “Llegó mi hora”; y la última del diablo: el hombre se lo echa al hombro y sale corriendo, y el diablo dice: “¿Adónde me llevas, pícaro?”
Rafael Sánchez Ferlosio, Pecios. ¿Pero ha habido alguna vez "tiempos felices"?
viernes
Visión realista
(...) me siento atraído hacia la fotografía por algún deseo irracional de crear una imagen de un mundo perfecto. Me esfuerzo por crear esa perfección con un detalle obsesivo, una especie de extraña visión realista. Cuando surge el misterio de la fotografía, mi necesidad irracional de crear un mundo perfecto tropieza con una especie de fracaso. Esta colisión entre fracaso e impulso irresistible de hacer algo perfecto produce una ansiedad que me interesa.
Gregory Crewdson (Entrevista de Bradford Morrow)
miércoles
Novela gráfica
No sabemos muy bien de qué se trata, nuestro confidente asegura que ha sido un secuestro a plena luz del día en medio de una glorieta de un populoso barrio de Madrid.
A nosotros nos parece que todo está preparado, que el secuestrador no sabe a quién ni por qué está secuestrando, que el conductor de la furgoneta es un actor y la víctima un escritor con ganas de jugar al thriller de los noventa.
Un compañero recién llegado sostiene que todo es parte de una fotonovela en la que pronto aparecerá una femme fatal a poner orden y a darle interés a una trama sin ninguna sustancia.
Si alguien tiene algún dato que aporte algo de luz puede ponerse en contacto con nosotros.
viernes
miércoles
viernes
Mantener la mirada
En el escaparate de la panadería hay siempre un anuncio de desaparecida que te mira desde una fotografía mala, a veces de fotomatón, y uno baja los ojos porque resulta muy difícil mantener la mirada a una desaparecida adolescente.
J.J. Millás, El desaparecido
sábado
Eterno presente
(Telón de fondo) El tiempo de los sueños carece de futuro; es como el cielo de los decorados de teatro: un eterno presente prodigioso pero a la vez infinitamente melancólico porque adivina, que sería el cielo de la felicidad si no fuese pintado.
Rafael Sánchez Ferlosio
jueves
Mis dibujos
La gente me suele preguntar ¿Cuándo empezaste a dibujar? Y a mí me apetece contestar ¿Y tú, cuándo dejaste de hacerlo? ...porque todos hemos dibujado en algún momento.
David Peña 'Puñal'
miércoles
La mediocridad
Hay dos tipos de personas, los seguidores de mitos y los que crean sus propios mitos. Dice Terry Eagleton que el hombre tiende a obedecer. Neddy Merrill, el protagonista de “El Nadador” (“The Swimmer” en el original inglés), también disfruta del chalet, la familia, los amigos y las piscinas, sólo que tiene una personalidad más marcada, es un vitalista, quiere dar sentido a su tarde de domingo, es exigente con su vida, no se resigna a la mediocridad de estar haciendo lo que todos.
Luego veremos que es un romántico, un iluso y quizás también, la religión ha hecho más mella en él que en los otros porque es un hombre de fina sensibilidad y necesita dar valor a su vida con una gesta que le ennoblezca. Es un señor, un hombre honorable, amable. No es un mediocre.
EL NADADOR (The swimmer, John Cheever)
deconatus.com
domingo
Perder la conciencia

Ya en la cama, decidí que al día siguiente me levantaría con la fantasía de que me faltaba el brazo izquierdo, a ver qué tal se me daba la cosa. Nos dormimos con la radio puesta y antes de perder la conciencia oí que en la plaza de Castilla se había abierto un socavón por el que se habían colado cuatro coches y llovia y llovía.
J.J. Millás, Y llovía y llovía
El tiempo nos ajusta
sábado
Analogías
Digo la tara, y no me entiende nadie; digo la tara y la rejama, y ya me entienden muchos; digo por fin la tara y la rejama, el romero y el tomillo y veo que me entienden todos.
El injusto poder de convicción de los sistemas viene del hecho —por lo demás epistemológicamente necesario— de que el cerebro humano sea tan inercialmente, tan formalísticamente, analógico y combinatorio.
Rafael Sánchez Ferlosio, Vendrán más años malos y nos harán más ciegos
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viernes
Fragmento
Cuando no sé de dónde vienen ni adónde van, ¿cómo pretender que estos fragmentos sean de mi propiedad?
Jordi Doce
miércoles
Volando de nuevo
En el aire hay tres tipos de pasajeros: los que desconfían de las máquinas, los que desconfían de los seres humanos y los que desconfían de la metafísica.
Erika Martínez
El deseo de repetir
El tiempo humano no da vueltas en redondo, sino que sigue una trayectoria recta. Ese es el motivo por el cual el hombre no puede ser feliz, porque la felicidad es el deseo de repetir.
Milan Kundera, La insoportable levedad del ser
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martes
Subida al cielo (I)
Subida al cielo me gusta mucho. Me gustan los momentos en que no pasa nada; por ejemplo, cuando un hombre dice: "Deme una cerilla". Este género de cosas me interesan mucho.
Luis Buñuel
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lunes
domingo
Lo fantástico al final de cada parada
Hacía buena noche y volvimos dando un paseo hasta la parada de Tribunal donde cogimos el metro. Cuando salimos a la superficie olía mucho a humedad, pero no cayó ni una gota. Caminamos de forma cansina como si fuéramos dos adolescentes que no quieren llegar a casa.
A. Palacios, El paraguas rojo
viernes
Dimensiones cotidianas
jueves
Asfalto
En estos momentos hay gente en la playa, en un bar, en un museo, en un avión.
También hay gente cruzando el Estrecho en un cayuco o esperando tras la valla de Melilla.
En estos momentos hay gente en los hospitales.
Mientras este trabajador asfalta las calles, el verano va pasando.
miércoles
Hqy gente que sale de los taxis como de una fotonovela
viernes
jueves
Subida al cielo (III)
El destartalado autobús de la compañía El Costeño va a convertirse en el escenario de la acción. Una exuberante joven, Raquel, provoca continuamente a Oliverio, quien se resiste recordando sus deberes nupciales y maternos. Un terrateniente arruinado cuenta sus innumerables pleitos a la búsqueda de sus fincas perdidas.
Un diputado anda en plena campaña electoral y clama por la modernización del país, aunque no tiene reparo en echar mano a su revólver para dialogar, y es recibido en el pueblo a pedradas por sus futuros electores, partidarios del candidato rival, Sánchez Coello.
Un madrileño tratante de gallinas lleva con él un catálogo donde se exhiben orgullosamente las más ponedoras.
Una mujer da a luz. En clara contraposición, sube un padre con un ataúd en el viaje de regreso. En el pequeño ataúd va la misma niña que en el viaje de ida logró sacar del atasco en el barro de un vado del río el autobús que un tractor se había visto impotente para desatascar. Y, sobre todo, en el mismo vehículo seduce Raquel a Oliverio en el puerto de montaña conocido como Subida al cielo.
Agustín Sánchez Vidal, Luis Buñel, obra cinematográfica, pp. 152-153
miércoles
Dos turnos sin tirar
Licencia para inventar
El actor tiene licencia para hacernos salir del teatro con decisiones nuevas, para hacernos descubrir la belleza que se oculta bajo lo que vemos todos los días y no apreciamos y para producirnos la sensación de no haber visto nunca antes a una persona, aunque muchas veces tengamos la impresión de no querer volver a encontrarnos con alguna.
Jossef von Stenberg
sábado
Las ocho de la mañana
Eran las ocho de la mañana y acababan de dejar atrás un Madrid lluvioso, caótico, agresivo. La Barcelona que les esperaba al otro lado del puente aéreo no estaba, según la radio, en mejores condiciones. Muchos viajeros agradecieron íntimamente que se les sacara de la rutina habitual con un falso secuestro.
Juan José Millás, El secuestro aéreo
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lunes
Repasando
Los labios. En su informe el detective había sostenido que mientras Fátima esperaba en la entrada a que el inválido apareciese, tenía por costumbre repasarse de pintura los labios.
Eloy Tizón, Seda salvaje
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viernes
Oficios de futuro
Hacer una descripción precisa de aquello que no ha tenido lugar es el trabajo del historiador.
Oscar Wilde
sábado
Vida contrafactual
¿Dónde estaría yo ahora, en el instante en el que escribo esta frase, de no haber tropezado con Julio Verne en una biblioteca pública? ¿Cabe imaginar mi vida sin el Viaje al centro de la Tierra?
Juan José Millás, Futuribles
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| Imagen de la Avenida de Portugal de Salamanca durante un ataque alienígena |
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lunes
Pensando
- ¿Te has preguntado alguna vez por qué cosas estás dispuesta a morir o cuáles no abandonarás nunca?
- ...
- Dime...
- Estoy pensando.
Bastien Vivés, El gusto del cloro
domingo
La realidad
El cine no nos informa de un único mundo, sino de muchos. No nos habla de una sola realidad sino de un número infinito de ellas.
Abbas Kiarostami
lunes
Estrategia
Fran se asoma con una media sonrisa al fondo del vaso. ¿Qué haría si dejase su empleo en el banco? ¿Cuál sería su estrategia para continuar siendo pasivamente infeliz?
José Ovejero, La invención del amor
sábado
Barcelona, 28 de julio de 1909
Es que solo lo que pase en el interior puede llegar al exterior. (...) Hasta que el tsunami no nos moje los pies no vamos a reaccionar.
Miguel Brieva
Miguel Brieva
jueves
Viajero del tiempo

Cuando despertó de la siesta tenía mujer, hijos e hipoteca, pero ni rastro del Scalextric
Halley, CrecerConcurso de relato hiperbreve La Torre
martes
Tormentas de interior
Hay ciudades invisibles, vivibles, moribles, horribles y hasta
comestibles; hay ciudades para caminarlas, para nadarlas o sobrevolarlas
como uno pueda. Hay ciudades de mar y de mal, de altura y de bajura, de
fresa y de menta, y de mentira... aquí quería llegar ¿conoce las urbes
que no existen? ¿quiere hacerse una? No se despiste, a estas ciudades se
las conoce también por otros nombres: barrocas, de cartón, doradas, del
fin de los tiempos o de fin de semana. Hay quien dice que le matan,
pero no sabrían estar lejos de ellas, quizás porque también ellos son
así, quizás porque les compensa o porque les da morbo o por pereza de
viajar.
Prepárese un café muy cargado y apunte (a ser posible
a lápiz para luego poder borrar): mucha luz (de la que engaña), muchos
dorados, cortinajes, andamios, flores secas, alcanfor, un río literario,
un género desbordado, gárgolas encastilladas, casullas con carcoma, oro
robado al moro, panoplias para comer, apellidos raros para dormir,
asuntos pendientes para merendar, glorias polvorientas, paseos, carreras
y carretas sin ton ni son.
¿Ya lo tienen? Mézclenlo,
alíñenlo con cuidado, con saña y con sueño, denle su toque personal,
póngale un nombre, proveanla de estudios, de estadios, de floclore, de
tableros y retablos (de las maravillas) y de trajes nuevos o viejos
(para el emperador).
Cuentenme qué nombre le han
puesto, y, si son generosos, qué apellidos, y no escatimen en elogios, y
tiren ya los dados por favor.
sábado
Detalles
Del occit. pe[i]ressil, este del lat. tardío petrosilĕnon, y este del gr. πετροσέλινον petrosélinon; propiamente 'perejil de la piedra'.
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