Me enternecía ver a mamá en las fiestas familiares, bailando, bebiendo, hablando mucho y moviendo las manos. Me extrañaba mucho lo de las manos.
Y me hacía gracia, y me avergonzaba a la vez, verla con los ojos chispeantes, la lengua torpe y la risita estúpida del que no está acostumbrado a beber.
Nazaré Lascano
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