miércoles

Llegar a tiempo

Me alojé durante tres días en un hotel de Madrid. La supuesta escritora real atendía a la prensa en una de las salas del hotel y a los editores les pareció que era arriesgado que, tras las entrevistas,  yo regresara a mi casa en Aluche. Por entonces yo vivía en Aluche.


Aquello fue maravilloso. Lo mejor eran las comidas y, aún mejor, las cartas que recibía cada noche y que los editores no se dieron cuenta de recoger.


¿Cómo podía tener aquella tipa tantos admiradores? ¿Cómo podían quererla tanto? ¿No se daban cuenta de que era una escritora tramposa? ¿un fraude?


Traté de responderles para aclarar las cosas, para que no
me tuvieran tan en cuenta en sus vidas. Todas aquellas metáforas, aquellos adverbios, aquellas anáforas, aquellos símiles. ¡Toda aquella basura no podía llegar así a la pobre gente! Menos mal que (yo) estaba allí, que había llegado a tiempo.


Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas

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