En este caso, toda la escena está repleta de detalles.
La chica que toca el instrumento musical es un derroche de calidad. Podemos apreciar el brillo y el tacto del satén de su vestido o fijarnos en el ribeteado de su corpiño.
La música parece resonar en la estancia, y con un poco de imaginación podemos escucharla como hacen esos dos hombres, que incluso parecen acompasar la melodía con las letras de la canción leídas en un libro.
A. Cerra, Mujer tocando la tiorba ante dos hombres de Gerard Ter Borch
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