sábado

Nitidez

La mujer abrió la puerta y entró en el departamento con los pies mojados. Sin pensarlo se quitó los zapatos y los llevó en su mano izquierda mientras revisaba la casa.

Sin apoyar los pies por completo en el suelo, lo primero que hizo fue correr las cortinas por si había alguien escondido. Después fue hasta el dormitorio y miró debajo de la cama.

La cocina tenía una mesa metálica bajo una campana extractora y dos taburetes, la nevera estaba repleta de botellas. Sacó una de espumoso y la abrió. Nunca había abierto una botella de champán ella sola y, al descorcharla, sintió por primera vez, con nitidez, que estaba engañando a su marido.

Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas

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