Otro mundo
Hacía años que no miraba bajo un sofá. Ni siquiera el mío. Aquello es otra cosa. Es otro mundo. La vida ahí es diferente. Está quieta. Transcurre a un ritmo que no tiene ritmo. Transcurre detenido, como si lo frenaran.
Uno se asoma y comprende muchas cosas que hasta entonces las amontonaba en las cosas pendientes de comprender. Allí todo es mucho más silencioso. Con un silencio de calidad, de convento, de pozo sin tormentas. De velatorio a las cuatro de la mañana. Del silencio que precede a un estornudo.
No podía creerme cómo había podido pasar tanto tiempo sin mirar bajo mi tresillo. Pero nadie lo hace.
Miguelángel Flores, El sofá
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