jueves

Vergüenza y pereza

Cuando lo conocí hacía poco que había dejado de robar abrigos, chaquetas y cazadoras.

Lo hacía en cualquier lugar, en los parques, sobre todo, también en los bares y restaurantes, en los cines y hasta en los museos.

Tenía en su apartamento más de cien prendas de abrigo de todos las formas y colores. Destacaban los abrigos de pieles, pero a Enrique lo que le gustaban eran sus bolsillos, la prenda no era más que la cáscara, el envoltorio del regalo principal.

Carteras, relojes, sobres, paquetitos inverosímiles, notas con números de teléfono o direcciones misteriosas. Todo se refugiaba en aquellos bolsillos de aquellas prendas que se acumulaban por cualquier lugar de la casa de Enrique.

"Perdoná, Naza, pero es que me da mucha vergüenza devolverlas, y mucha pereza".

Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas

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