Contar banalidades
Esta noche ha vuelto a soñar con ella, con su compañera de trabajo, con sus piernas largas y sus zapatos de aguja, con su coño rasurado y su sonrisa de azafata de televisión, sueña que hacen el amor con ternura desmedida, pero cuando va a abrazarla se le escurre entre los dedos para vestirse apresuradamente y, como una cenicienta cualquiera, perder un zapato que en ese mismo momento, en otro punto de la ciudad, anda buscando como una desesperada por toda la casa, debajo de la cama, en las cajoneras de los armarios, pensando que vaya casualidad, que no encuentre precisamente ese, mientras se decide por otros y termina de maquillarse y vestir a los niños que dejará con premura en el colegio, de camino a la oficina, donde dentro de un rato, como cada mañana, se hará la encontradiza y le contará banalidades, sin atreverse a confesarle, hoy tampoco, que ha vuelto a soñar con él.
Ernesto Ortega
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