Darío conocía a una mujer que interpretaba las estrellas. Vivía en su antiguo barrio, en una calle pavimentada de cemento y con baches perennes debido a que esa mujer impedía que los operarios del ayuntamiento los arreglaran porque, por las noche, le permitían oír a los autos que pasaban, saber el modelo y si el que lo ocupaba era amigo o enemigo.
Se llamaba Remedios y decía tener muchos enemigos. "Estoy en la edad de tener enemigos, soy muy mayor y los he ido acumulando durante muchos años, por otra parte no soy lo suficientemente vieja como para haberlos visto morir. Apenas han desaparecido media docena."
Darío la conocía desde pequeño y ella a él. Se presentó sin llamar, con su fotografía de la constelación de migas impresa en una cuartilla.
Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas
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