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Señales involuntarias

Es un dicho común que el único modo verdadero de probar el carácter de una persona son sus acciones. Hay mucho de error en esto. Las acciones, incluso las habituales, son una prueba de carácter tan falaz como cualquier otra. 

Las acciones de una persona son a menudo una indicación, no tanto de lo que la persona es, como de lo que dicha persona desee que se piense de ella, o, en el caso de un mejor tipo de personas, de lo que ella desea pensar de sí misma. 

Las  acciones, sin duda, son la prueba más adecuada para el mundo en general, porque todo lo que la gente quiere saber de un hombre son las acciones que pueden esperar de él. Pero para sus íntimos, los cuales se interesan en lo que él es y no meramente en lo que hace, las señales involuntarias de sentimiento y disposición son un criterio más seguro que los actos voluntarios.

J.S. Mill, Diarios 
(2 de marzo)

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