—Una enferma crónica — añade Millás, que suelta frases al azar, como el que arroja los dados en el tapete, por si le cae un premio.
Se trata de una práctica que lleva a cabo en los taxis, en el autobús a veces y, en fin, cuando tiene la oportunidad de entablar conversación con un extraño. De esa especie de juego de azar surgen en ocasiones diálogos interesantes...
Juan José Millás, La mujer loca
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