viernes

Pobre Prometeo

En el sótano me acordé de Amparo en el mismo momento que Leire Mendoza nos dejó a oscuras. Si, como decía Amparo, yo era ciega sin saberlo podría adaptarme sin problemas a aquel hábitat.

La oscuridad tiene poco que ofrecerte, pero si estas dentro más te vale no tener que defenderte.

La oscuridad tiene pocas salidas. La oscuridad es el principio y el fin y solo hay salida cerrando los ojos, mintiendo y soñando.

Es maravilloso darse cuenta de que en los sueños hay luz.

Pensé en lo feliz que parecía Amparo y llegué a la conclusión de que todo lo que representaba era mentira. Nadie puede ser feliz dentro de su mundo, siempre dentro.

Mi paso por ahí me hizo pensar en tantas cosas que tuve que empezar a escribirlas. Los primeros capítulos deslavazados de los Cuentos de Parque Chas los escribí a oscuras. Ahora ya se entiende que sean tan fragmentarios. Siento romper el mito o la idea que ustedes se hayan hecho sobre este puzle.

Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas

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