Hay, pues, una cosa que todo cineasta debería admitir, y es que, para conseguir el realismo en el interior del encuadre previsto, tendrá que aceptar una gran irrealidad del espacio circundante.
Por ejemplo, un primer plano de un beso entre dos personajes que se supone que están de pie, se conseguirá tal vez colocando de rodillas a los dos personajes encima de una mesa de cocina.
Françoise Truffaut, El cine según Hitchcock
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