Lupe salvó a Sergio Mata como Jesucristo salvó a la humanidad.
Lupe tendría que salir en la Biblia, quizás en una de las cartas enviadas por Pablo a los corintios, estoy segura de que Lupe hubiera salvado también a los corintios.
Sergio tenía una capillita montada en su cuarto, estaba en una esquina entre la cama y la estantería en la que había colocado una imagen de la Virgen con el niño en brazos. Era una figura amable que imitaba una talla románica. La Virgen tenía una media sonrisa, una sonrisa misteriosa más bella y más misteriosa que la de la Mona Lisa. El niño también sonreía y miraba hacia un lado, justo donde Sergio tenía sus libros de ufología.
Lupe entró en la habitación de Sergio como Jesús en el templo. Estuvo un rato mirando entre sus libros, abriendo sus cajones y tocando sus cosas. Cuando se fijó en la capilla, se volvió hacia Sergio.
— ¿Rezas mucho Sergio Mata?
Sergio negó con la cabeza.
— No rezo mucho, pero rezo bien.
— ¿Cómo es eso? ¿con mucha pasión?
— No sé, pero lo que le pido a la Virgen siempre me lo concede.
— ¿Aunque se un pecado?
— Yo no pido nada que sea pecado.
— ¿No me has pedido a mí?
Nazaré Lascano, Cuentos de Parque Chas
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