"¿En quién podrá pensar este hombre?"
¿En quién podrá pensar un ser humano en una playa vacía, delante del mar vacío, y cerca de alguien que duerme? Lo vi tan desfigurado por estas tres ausencias, tan solo, que extendí mi mano hacia él, toqué su brazo y no se sobresaltó.
Jamás se sobresaltaba, se asombraba raramente y todavía era más extraño que se indignase.
Françoise Sagan, Cierta sonrisa
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