martes

Una ecuación seca

Yo era joven, un hombre me gustaba, otro me amaba. Tenía que resolver uno de esos estúpidos conflictos de joven. Me consideraba importante. Había incluso un hombre casado, otra mujer, un verdadero juego de cuatro que se desarrolla en una primavera parisina. 

Me hacía de todo ello una ecuación seca, cínica en deseos.

Françoise Sagan, Cierta sonrisa


No hay comentarios: